Una nueva investigación de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) ha revelado cómo el ayuno intermitente actúa en el interior de las células para ralentizar el proceso de envejecimiento y apunta a posibles formas de obtener los beneficios del ayuno para la salud sin pasar hambre, según publican sus autores en la revista ‘Nature’.

Se le llame al ayuno intermitente Dieta 5:2 o Método 16/8, las celebridades lo han adoptado y lo publicitan como una gran manera de perder peso. Si bien es cierto que el ayuno está ahora de moda, la ciencia real ya respaldaba las afirmaciones de que ayunar dos días a la semana o restringir la alimentación a una ventana de ocho horas cada día conduce a la pérdida de peso.

Y ahora los científicos han descubierto que el ayuno intermitente tiene aún más beneficios para la salud que no están relacionados con el peso, ya que los estudios realizados muestran que el ayuno intermitente también aumenta la longevidad.

Pero para aquellos que quieran adoptar el ayuno intermitente para ralentizar el proceso de envejecimiento, hay una trampa, advierten los investigadores. En la sociedad moderna, la gente está acostumbrada a hacer tres comidas al día, y el ayuno intermitente es difícil.

El ayuno intermitente y la alimentación restringida en general limitan la comida, pero no la ingesta calórica total, a determinadas horas del día. En cambio, la restricción alimentaria, que también ha demostrado aumentar la longevidad, reduce la ingesta calórica.

Resultados del estudio

Los investigadores sometieron a modelos experimentales a uno de los cuatro programas diferentes: 24 horas de acceso sin restricciones a la comida, 12 horas de acceso diurno a la comida, 24 horas de ayuno seguidas de 24 horas de alimentación sin restricciones, o lo que los investigadores llamaron ayuno intermitente con restricciones de tiempo o iTRF (20 horas de ayuno seguidas de un día de recuperación con alimentación ilimitada).

Entre los cuatro programas de alimentación, sólo el iTRF prolongó significativamente la vida útil: un 18% para las mujeres y un 13% para los hombres.

Y el momento del ayuno de 20 horas fue crítico: La esperanza de vida sólo aumentó en las moscas que ayunaron por la noche y rompieron el ayuno a la hora de comer. La vida de las moscas que ayunaron todo el día y comieron sólo por la noche no cambió.

Autofagia

Para los investigadores, el papel del tiempo fue una gran pista sobre la relación entre el ayuno y la longevidad. Descubrieron que tras el ayuno se produce un proceso de limpieza celular, pero sólo cuando el ayuno se produce durante la noche. Los científicos llaman a este proceso de limpieza celular autofagia, y se sabe que este proceso retrasa el envejecimiento al limpiar y reciclar los componentes dañados de la célula.

“Descubrimos que los beneficios de la iTRF para prolongar la vida requieren un ritmo circadiano funcional y componentes de autofagia”, afirma Shirasu-Hiza. “Cuando cualquiera de esos procesos se interrumpió, la dieta no tuvo ningún efecto sobre la longevidad de los animales”.

Las células humanas utilizan los mismos procesos de limpieza celular, por lo que los hallazgos plantean la posibilidad de que los cambios de comportamiento o los fármacos que estimulan el proceso de limpieza podrían proporcionar a las personas beneficios de salud similares, retrasando las enfermedades relacionadas con la edad y prolongando la vida útil.