Un nuevo anticoagulante oral para la prevención del ictus en pacientes con fibrilación auricular y para el tratamiento de la enfermedad tromboembólica venosa, dos patologías que afectan a más de 750.000 personas en España, ya está disponible. Se trata de Rivaroxaban, de la compañía farmacéutica Bayer. “Nos encontramos ante una auténtica revolución en el ámbito de la Medicina cardiovascular”, reconoció el doctor José Ramón González-Juanatey, presidente electo de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y jefe de servicio de área en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago, en la presentación en la sede de Bayer en Sant Joan Despí (Barcelona), del nuevo fármaco que liberará a los pacientes de la esclavitud del popular Sintrom.

Las dos nuevas indicaciones del fármaco se suman a la ya disponible desde 2009, la prevención de tromboembolismo venoso en pacientes adultos sometidos a cirugía electiva de reemplazo de cadera o rodilla, y convierte al Rivaroxaban en el único anticoagulante oral disponible en el país con tres indicaciones autorizadas.

Los pacientes con fibrilación auricular (FA) llevaban más de cinco décadas tomando los mismos fármacos para evitar que un trombo les provoque un grave ictus: los antagonistas de la vitamina K, unos anticoagulantes representados por la warfarina o el acenocumarol, cuyo principio activo puede no ser conocido, pero sí su nombre comercial: el popular Sintrom. Un medicamento que salva muchas vidas, pero que también da muchos problemas a los pacientes, ya que su control es bastante complicado.

“Más cómodo y seguro”

Durante la presentación del Rivaroxaban, González-Juanatey insistió en señalar que el nuevo fármaco “es más eficaz y seguro que el Sintrom, que se ha estado utilizando para estas patologías durante los últimos 50 años; se puede administrar una dosis al día sin necesidad de controles, sin restricciones en la dieta y sin tantas interacciones con otros fármacos”.

La fibrilación auricular (FA) es la arritmia cardiaca más frecuente y afecta a más de 6 millones de personas en Europa y alrededor de 650.000 en el Estado y que causa el 15 por ciento de los ictus. Las personas con FA tienen cinco veces más riesgo de sufrir un ictus que el resto de la población y la prevalencia de esta patología aumenta a medida que avanza el envejecimiento de la población. Además, el ictus es una de las principales causas de discapacidad grave a largo plazo. Discapacidades que incluyen parálisis, dolor, pérdida del habla y entendimiento, trastorno de la memoria, pensamiento y procesos emocionales. Y el ictus es responsable de una de cada 18 muertes.

El reto científico desde hace años era la búsqueda de un fármaco tan eficaz como el Sintrom pero sin sus limitaciones y que liberara al enfermo de la sujeción de los ajustes de las dosis. Las investigaciones se centraban en hallar medicamentos más seguros para evitar riesgos de hemorragia, sobre todo intracraneal. “Este momento ha llegado”, apuntó con rotundidad Juanatey. “En realidad se trata de una nueva familia de fármacos al que ahora se suma el Rivaroxaban de Bayer, el segundo en su género, aunque en breve aparecerá otro”, añadió.

Trasladar la innovación a la práctica diaria con los pacientes

“Las principales ventajas de esta nueva herramienta terapéutica son su administración oral, el inicio rápido de acción, la anticoagulación predecible sin necesidad de controlar de manera rutinaria los parámetros de la coagulación ni la función renal, la no necesidad de ajustes frecuentes de dosis, el bajo riesgo de interacciones farmacológicas y la ausencia de restricciones en la dieta”, explicó el doctor Manel Monreal Boche, presidente de la Fundación para el Estudio de la Enfermedad Tromboembólica en el Estado. Se trata de ofrecer a médicos y pacientes una terapia cómoda y eficaz contra la trombosis en la prevención de ictus y tratamiento de la trombosis venosa profunda.

En esta línea, González-Juanatey, reconoció que ahora “el reto es trasladar esta innovación a la práctica diaria con los pacientes” en un momento de restricciones presupuestarias, pero ha reclamado que el sistema sanitario público pueda seguir incorporando la innovación para garantizar la excelencia.