Un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) ha mostrado que el consumo de altas cantidades de agua u otros líquidos parece reducir el riesgo de desarrollar cáncer de vejiga en hombres.

En la investigación, que ha sido presentada en la Conferencia Internacional de Fronteras en la Investigación de la Prevención de Cáncer que se celebra en Boston, participaron casi 48.000 hombres de entre 40 y 75 años que respondieron cuestionarios sobre su consumo habitual de líquidos.

Según explicó el doctor JiachenZhou, de la Universidad de Brown (EE.UU), lo que se pretendía era estudiar la asociación del consumo de líquidos y el riesgo de padecer cáncer de vejiga, el cuarto tipo de cáncer más común en hombres.

Tras finalizar el estudio, que duró 20 años, los resultados mostraron que cuanto más jóvenes eran los participantes, mayor su ingesta de líquidos y, a medida que envejecían, disminuía este consumo.

De este modo, y al compararlo con la incidencia de cáncer de vejiga, concluyeron que quienes tomaron más de 2.531 mililitros al día tenían un 24 por ciento menos riesgo de padecer la enfermedad.

Aunque todavía no se conocen todas las causas de la enfermedad hay varios factores de riesgo conocidos, como el tabaquismo, ya que se ha demostrado que varios de los agentes químicos que provocan la enfermedad están presentes en el humo del cigarro.

Según la doctora TrishaMacnair, experta en medicina geriátrica, los fumadores parecen tener dos a tres veces más riesgo de desarrollar cáncer de vejiga. Según explica, “las sustancias químicas del humo del tabaco se filtran por la corriente sanguínea hacia la orina y posteriormente pasan a la vejiga donde entran en contacto con las células que recubren el interior”.

Por ello, tal como señalan los científicos, una posible explicación de esta protección que ofrece un elevado consumo de líquidos podría ser que estos ayudan al organismo a eliminar estas sustancias carcinógenas antes de que puedan provocar daños en las células.

El doctor Zhou señala que ahora será necesario llevar a cabo más estudios para entender la causa de esta asociación aunque, según asegura, con estos resultados preliminares los médicos ya pueden recomendar a sus pacientes beber una buena cantidad de líquidos.