Los beneficios de las vitaminas A, C y E para mantener una buena visión son múltiples. Por tanto, los especialistas recomiendan mantener una dieta sana y equilibrada, con todos los nutrientes, especialmente a los niños y jóvenes en edad de crecimiento, y también a las personas mayores. Según los expertos en Oftalmología, una nutrición equilibrada permite disminuir la evolución de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), por ejemplo.

Las propiedades de la vitamina A son beneficiosas para mejorar la visión nocturna. También previenen o evitan el avance de patologías oftalmológicas, como las cataratas o la DMAE. Por su parte, la vitamina C puede proteger los ojos de la radiación ultravioleta. Asimismo, contribuye a prevenir problemas de la retina y del cristalino. En cuanto a la vitamina E, sus propiedades antioxidantes pueden ayudar a prevenir y retrasar diversas enfermedades oftalmológicas.

“Una alimentación basada en frutas, verduras, alimentos ricos en omega-3 y ácidos grasos puede contribuir a mitigar el síndrome del ojo seco”, han dicho los expertos de la Clínica Baviera. Otros consejos aportados por los especialistas, especialmente durante el invierno, son aumentar el parpadeo e hidratar los ojos. También recomiendan el uso de gafas de sol, así como humificadores en el hogar.

Dieta rica en alimentos vegetales

Según la Academia Americana de Oftalmología, los vegetales de hoja de color verde oscuro contienen vitaminas que nutren el tejido nervioso del interior del ojo. Los vegetales color naranja también pueden ayudar a mejorar la salud ocular. En definitiva, los expertos recomiendan mantener una dieta rica en alimentos vegetales y baja en grasas saturadas o animales.

Asimismo, los especialistas en Oftalmología han indicado que una de las principales herramientas para mantener la salud ocular son los exámenes periódicos. Muchas patologías afectan de forma grave a la vista, como la diabetes. Y otras enfermedades, además, progresan asintomáticas, por lo que una detección precoz es fundamental para evitar su evolución desfavorable. Un ejemplo sería el glaucoma: su diagnóstico temprano, así como un tratamiento adecuado, pueden mejorar de forma considerable las posibilidades de salvar la visión y retardar la ceguera. En este sentido, la Sociedad Española de Oftalmología (SEO) indica que el procedimiento más empleado es la fotocoagulación panretiniana, mediante la aplicación de láser. Si se realiza de forma temprana, tiene un alto grado de éxito para inducir la regresión de los nuevos vasos y prevenir la consiguiente progresión a glaucoma.

 Exámenes oftalmológicos periódicos

Los exámenes oftalmológicos periódicos permiten detectar ciertas enfermedades no relacionadas con los ojos, como la ya mencionada diabetes, pero también la artritis o el Alzheimer. En este sentido, la Academia Americana de Oftalmología recomienda realizar un examen oftalmológico básico a partir de los 40 años. A partir de los 60 años, esa revisión debería ser anual.

En cuanto al médico de Atención Primaria, debe derivar a un paciente al especialista ante los siguientes síntomas:

  1. Enrojecimiento.
  2. Inflamación de párpados.
  3. Fotosensibilidad.
  4. Cefalea.
  5. Excesivo lagrimeo.
  6. Visión borrosa.