Un 20 por ciento de las pacientes con hipertrofia genital ve perjudicada su calidad de vida. En concreto, la hipertrofia genital provoca una serie de trastornos en las pacientes. Estos pueden ir desde las molestias a la hora de hacer deporte o mantener relaciones sexuales. También influye en aspectos psicosociales como la autoestima o la calidad de las relaciones de pareja. Además, la sintomatología puede apreciarse en abultamiento excesivo de la zona, dolor local o fenómenos inflamatorios crónicos. Es por ello que es importante realizar un buen abordaje y tratamiento.

En este sentido destaca el uso del láser en este tipo de cirugías. En concreto en las cirugías de labioplastia de reducción. Este tipo de tratamiento quirúrgico busca solucionar la hipertrofia genital en la zona de los labios menores. Esta es una patología que afecta a dos de cada diez mujeres. Se caracteriza por el aumento y la extensión de esta parte de los genitales femeninos. La utilización del láser mejora la calidad del corte quirúrgico, por lo tanto, el efecto estético y también la recuperación post operatoria, disminuyendo los riesgos de la cirugía.

Valoración de la hipertrofia genital

La experta del área de Ginecología y Obstetricia de Hospiten, Ioana Otilia Bodea, explica que cualquier tipo de molestia o síntoma de este tipo debe ser valorado por un especialista. Asimismo, comenta que “cualquier mujer a la que el tamaño de sus genitales externos le provoque problemas funcionales o estéticos puede ser candidata a una labioplastia”. Sin embargo, no recomienda la intervención a jóvenes que se encuentren inmersas en el proceso del desarrollo. En estos casos, el resultado post operatorio puede acabar alterado por el crecimiento natural de los tejidos.

Esta operación tiene una duración entre treinta y cincuenta minutos y en la mayoría de los casos permite a las intervenidas volver a casa el mismo día. Una vez en casa, la paciente deberá llevar el control normal tras una cirugía y deberá abstenerse de mantener relaciones sexuales o hacer deporte que implique roce de la zona. Bodea asegura que “la recuperación completa no debe durar más de seis semanas”.