Biólogos sanitarios y embriólogos de toda España planean manifestarse como respuesta a la marcha atrás del Ministerio de Sanidad de crear la figura profesional de Biólogo Sanitario. Un acuerdo firmado por la anterior responsable del departamento con estos profesionales y que ahora rompe el actual ejecutivo sanitario.

La falta de reconocimiento como profesionales sanitarios a gran parte de los biólogos viene generando situaciones de indefensión profesional y peligro de pérdida de puestos de trabajo. Así lo aseguran desde la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR), entidad que agrupa a 2000 profesionales que realizan en España las técnicas de Reproducción Asistida.

Ante esta situación, la Asociación de Estudiantes de Biología de España (AEBE) y el grupo de opositores a Biólogo Interno Residente (BIRsibilidad), con el apoyo del Consejo General de Colegios Oficiales de Biólogos (CGCOB) y ASEBIR han anunciado que llevarán a cabo concentraciones en toda España el viernes 17 de septiembre.

Las movilizaciones se llevarán a cabo a las 12:00 horas frente al Ministerio de Sanidad y a las 18:00 en hospitales de referencia de cuatro ciudades relevantes: Madrid (Hospital Gregorio Marañón), Sevilla (Hospital Universitario Virgen del Rocío), Valencia (Hospital Universitario y Politécnico La Fe) y Santiago de Compostela (Hospital Clínico Universitario de Santiago).

“No podemos permitir que el Ministerio de Sanidad siga evadiendo sus responsabilidades con estudiantes, opositores, profesionales y, sobre todo, pacientes. Los biólogos nos hemos cansado de ser olvidados. Ha llegado el momento de que nos escuchen”.

Así concluyen un comunicado en el que instan a miles de estudiantes de biología, embriólogos y diversos profesionales de la biología sanitaria a que se manifiesten con ellos. De este modo quieren reclamar que se lleven a término “acuerdos alcanzados recientemente” y que Sanidad “ha roto unilateralmente”, aseguran.

Indefensión profesional

A la negativa del equipo de la Ministra de Sanidad de Respecto a la categoría profesional de Biólogo Sanitario, ASEBIR recuerda que se está “generando una indefensión profesional para una parte muy importante del colectivo (biólogos, bioquímicos y biotecnólogos principalmente) al no ser considerados profesionales sanitarios pesar de estar realizando claramente actividades sanitarias”, denuncia Antonio Urriés, presidente de la asociación.

Este reconocimiento es una demanda de estos profesionales que se viene reivindicando desde hace años.

Urriés ha subrayado que Ministerio de Sanidad y Consejo Nacional de Colegios Oficiales de Biólogos alcanzaron el compromiso –rubricado por la anterior ministra– de la creación de la figura profesional de Biólogo Sanitario. “Con ello dispondríamos de dos Categorías Profesionales claramente diferenciadas de Biólogo Sanitario (sin especialidad) y de Biólogo Sanitario con especialidad, al igual que ocurre con el resto de profesiones sanitarias”, incide.

Biólogos sanitarios formados

España es de los pocos países europeos que aún no reconoce a los embriólogos como profesionales sanitarios, pese a liderar en Europa los tratamientos de reproducción asistida. Según los datos de ASEBIR, más del 9% de los bebés nacidos en nuestro país son fruto de estas técnicas que realizan estos profesionales en las más de las 250 clínicas que hay en el país.

También recuerdan que el número de clínicas de reproducción asistida en España representa el 17% de este tipo de clínicas en Europa, liderando el ranking europeo.

“El reconocimiento y regulación como profesión sanitaria del trabajo de los embriólogos con actividad sanitaria garantizaría la calidad del servicio y el puesto de trabajo de los profesionales españoles en los países de nuestro entorno”, ha señalado también Urries.

Contar con la regulación profesional propiciaría que los pacientes sean tratados por profesionales formados y evitaría la entrada de otros profesionales, incluso de otros países, sin la formación adecuada. Centenares de embriólogos españoles que desempeñan su trabajo en los países de nuestro entorno se arriesgan a perder su puesto de trabajo de no reconocerse su actividad como profesión sanitaria.