Una novedosa prueba automatizada de biopsia líquida que están desarrollando los investigadores del Centro Oncológico Kimmel del Johns Hopkins (Estados Unidos) puede detectar con precisión la presencia de ADN canceroso en la sangre de pacientes con cáncer de mama metastásico en cinco horas.

La prueba, que actualmente es un prototipo para uso exclusivo en investigación, podría utilizarse para ayudar a los oncólogos a determinar rápidamente si los tratamientos contra el cáncer están funcionando. La investigación se ha publicado en ‘Cancer Research Communications’.

Denominada Biopsia Líquida para la Metilación del Cáncer de Mama (‘LBx-BCM’), la prueba es compatible con una plataforma de pruebas moleculares disponible en el mercado, denominada ‘GeneXpert’ y puede detectar la metilación, un tipo de marca química, en uno o varios de los nueve genes alterados en los cánceres de mama en 4,5 horas. Asimismo, requiere menos de 15 minutos de trabajo de un técnico de laboratorio.

Muchas pacientes con cáncer de mama no responden a la quimioterapia, pero pasan por varios ciclos de tratamiento antes de que los equipos de oncología puedan realizar estudios de imagen para determinar si un tratamiento es eficaz, explica la autora principal del estudio, la doctora Saraswati Sukumar, profesora de oncología y patología de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

"Las imágenes pueden ser eficaces para detectar cambios en los tumores más grandes, pero es casi imposible identificar los cambios en los tumores más pequeños", dice Sukumar. Así, explica que su objetivo era desarrollar un ensayo que fuera "sofisticado pero sencillo de realizar en todo el mundo" y que pudiera utilizarse en el punto de atención para proporcionar información el mismo día a los médicos y a los pacientes.

Un cambio a la hora de tratar el cáncer de mama metastásico

"Si somos capaces de demostrar con este ensayo que realmente tenemos éxito en la predicción del curso del tratamiento, podríamos ser capaces de instituir cambios en la forma en que vemos la quimioterapia y la forma en que tratamos a los pacientes para el cáncer de mama metastásico", explica Sukumar.

Con la prueba ‘LBx-BCM’, desarrollada en colaboración con científicos de la compañía Cephied, un técnico puede colocar muestras de sangre o plasma de pacientes con cáncer en tubos que contienen un reactivo, una mezcla utilizada para extraer el ADN, y colocar el contenido en cartuchos para que el sistema comercial modifique químicamente el ADN y luego amplifique y detecte los genes metilados, devolviendo los resultados rápidamente.

El ensayo busca marcadores de metilación (alteraciones químicas del ADN propias de las células cancerosas) entre un panel de nueve genes que reconocen los cuatro subtipos de cáncer de mama. Los genes son AKR1B1, TM6SF1, ZNF671, TMEFF2, COL6A2, HIST1H3C, RASGRF2, HOXB4 y RASSF1.

El equipo de la Johns Hopkins desarrolló previamente un ensayo de laboratorio de biopsia líquida denominado ‘cMethDNA’, que identificó la presencia de hipermetilación entre 10 genes alterados en los cánceres de mama.

La hipermetilación

La hipermetilación es una alteración química del ADN que suele silenciar la función de los genes que mantienen a raya el crecimiento celular desbocado. Su aparición en el ADN de los genes relacionados con el cáncer de mama vertidos en la sangre indica que el cáncer ha vuelto o se ha extendido.

La prueba puede detectar hasta el 90 por ciento de las pacientes con cáncer de mama metastásico y puede ayudar a predecir la respuesta al tratamiento y los resultados a largo plazo de las pacientes. "Sin embargo, tarda 10 días en completarse y requiere un alto grado de competencia técnica. ‘LBx-BCM’ se basa en este trabajo y, al estar automatizado, requiere mucho menos tiempo", afirma la doctora Mary Jo Fackler, también autora del estudio.

La prueba detectó correctamente el cáncer el 83 por ciento de las veces y descartó correctamente el cáncer el 92 por ciento de las veces, con una precisión diagnóstica global del 85 por ciento.

"Otros ensayos clínicos prospectivos evaluarán la sensibilidad de detección de ‘LBx-BCM’ y su capacidad para monitorizar la respuesta terapéutica durante el tratamiento del cáncer de mama avanzado", escriben Sukumar y sus colegas.