La biopsia líquida es una herramienta fundamental para la Oncología de precisión, que tiene entre sus objetivos principales saber cómo evoluciona el tumor y conocer si un paciente con cáncer se beneficiará de un determinado tratamiento. Aunque la utilización de estas técnicas diagnósticas ya es una realidad, aún queda mucho camino por recorrer, según quedó manifiesto en la jornada que tuvo lugar el 23 de abril en la Real Academia Nacional de Farmacia, organizada en colaboración con la Fundación Ramón Areces y en la que tres oncólogos de máximo nivel expusieron los avances y retos que se presentan en torno a estas técnicas.

La biopsia líquida agrupa una serie de pruebas que permiten, a través de una muestra habitualmente de sangre, pero también de orina, saliva, líquido pleural, líquido cefalorraquídeo o células circulantes, detectar tumores, conocer el perfil molecular del mismo, seleccionar tratamientos más dirigidos y monitorizar la respuesta a los mismos, según explicó Rafael López, jefe del servicio de Oncología Médica y del Grupo de Oncología Médica Traslacional del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela.

“Si las decisiones terapéuticas las tomamos en función de resultados de la biopsia líquida, disponiendo de datos del tumor, habrá más posibilidades de éxito”, apuntó César Rodríguez Sánchez, del Servicio de Oncología del Hospital Clínico Universitario de Salamanca. Además, el hecho de que esta prueba detecte cuál es el tumor de origen abre la puerta a la realización de cribados. Otra de las aportaciones de la BL es que permite saber cuándo la quimioterapia no va a funcionar en un paciente, lo que evita aplicarle el tratamiento y los efectos de la toxicidad.

Este hecho también fue remarcado por Jesús García Foncillas, director del Instituto Oncohealth y de la División Traslacional del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz, que centró su charla en la inmunoterapia. Afirmó que estas pruebas diagnósticas permiten identificar a los pacientes con más probabilidad de respuesta positiva, lo que tiene un impacto sobre la supervivencia. Además, es posible determinar de manera precoz, en dos o tres semanas, si el paciente responde a la inmunoterapia.

Ventajas respecto a la biopsia convencional

Las ventajas de la biopsia líquida respecto a la convencional son múltiples. Mientras la primera es mínimamente invasiva, la estándar es un proceso agresivo, sobre todo en determinados cánceres como el de pulmón, y la muestra es difícil de obtener en algunas localizaciones. Además, el procesamiento de la líquida es más corto y ofrece una baja proporción de fallo en el diagnóstico, aparte de la posibilidad de realización de estudios seriados a lo largo del proceso y que las muestras pueden mantenerse durante largos periodos de tiempo, al contrario de lo que sucede en la convencional. Por otro lado, en la clásica existen más limitaciones en el análisis de la heterogeneidad tumoral y mayor dificultad para evaluar la respuesta al tratamiento, proceso sencillo con la BL.

No obstante, esta sigue siendo complementaria a la biopsia de tejido, imprescindible para detectar inicialmente el tumor, según indicó Rafael López. En la misma línea, César Rodríguez destacó las limitaciones de la Biopsia Líquida. En su opinión, es necesario avanzar en la validación de estas técnicas a través de datos clínicos.

En la jornada también participó Mariano Barbacid, exdirector del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y miembro del Consejo Científico de la Fundación Ramón Areces, que considera la BL la “estrella” actual en la investigación básica y clínica. Este experto subrayó el elevado coste de los nuevos medicamentos para el cáncer y la importancia de que la Biopsia Líquida se haga más cuantitativa, para que haya mayor seguridad de que va a haber una respuesta positiva de un determinado tratamiento y que merece la pena invertir en ello.

Una de las dudas surgidas durante el debate es si estas técnicas podrían ser usadas para el cribado poblacional de cánceres como el colorrectal, cuya potenciación constituye uno de los objetivos de las políticas sanitarias de las comunidades autónomas. Según los oncólogos reunidos, aún es pronto para que puedan utilizarse con este fin. Foncillas considera que uno de los frenos actualmente es el elevado coste de las pruebas, mientras que Rodríguez opina que quizás se podría aplicar en poblaciones seleccionadas con riesgo de padecer cáncer.