Miércoles, 25 de noviembre de 2020
En mi opinión y, probablemente en la de mucha gente, la respuesta a la pregunta del título es muy breve: sí, puede. Sin embargo, en los tiempos que corren, donde la abundancia de casos de mala gestión de lo público (y también de lo privado) parece contradecirla, quizá sea útil explicar por qué puede y cómo. Para empezar, conviene precisar qué entendemos por gestión y para ello diferenciar entre gestores y decisores políticos. Una distinción muy relacionada con la diferenciación entre gobernar y gestionar1
Durante el año 2014, todos los que trabajamos para el sistema español de donación y trasplante y en realidad toda la sociedad española que lo hace posible estamos celebrando las bodas de plata de la Organización Nacional de Trasplantes, de nuestra querida ONT, que empezó a andar en 1989, en una situación de profunda crisis y con muy pocos recursos humanos y materiales, pero con un gran entusiasmo de todos los que entonces comenzamos aquella aventura
Los ciudadanos demandan cada vez más que la información relativa a su salud les resulte fácilmente accesible. Dada la especial sensibilidad de dicha información, el acceso electrónico a estos datos debe llevarse a cabo garantizando sus derechos fundamentales, su privacidad y, muy especialmente, la seguridad de la misma
Situar la sostenibilidad del sistema sanitario como base para un desarrollo económico y social, implica analizar las interrelaciones de aspectos económicos, sociales y medioambientales en un contexto de gestión en salud. A partir de dicha afirmación surgen una serie de cuestiones: ¿Qué se considera un sistema sanitario sostenible? ¿Cuál es su relación con el desarrollo económico y social? ¿Qué opinan al respecto quienes gestionan el sistema sanitario al más alto nivel?
La Declaración de Helsinki (DoH) de la Asociación Médica Mundial (AMM) sobre "principios éticos que deben observarse en la investigación con seres humanos" es mencionada por los investigadores de todo el mundo como el marco ético universal para su trabajo
Atentados como los del 11S (New York, 2001), el 11M (Madrid, 2004), el 7J (Londres, 2005), así como otros desastres (Lorca, 2011), e incidentes y accidentes graves (Angrois, Santiago de Compostela 2013), nos han hecho ver, a los servicios de emergencias, la importancia de poder dar una respuesta eficaz en estos casos, con el objetivo de salvar vidas, mitigar los daños, y asegurar la continuidad de las funciones sociales esenciales, como son los servicios de rescate, sanitarios, suministro de agua, alimentos, electricidad, o combustible, entre otros tantos
Mi experiencia profesional y mi contacto directo con las personas mayores me han enseñado que no existe un único modo de vivir la vejez. En realidad, el envejecimiento no es un mero declive, sino que supone tanto pérdidas como ganancias, es decir, existe efectivamente un declive, pero también posibilidad de desarrollo y mejora de habilidades. El llamado "Edadismo" es el mantenimiento de mitos, estereotipos, actitudes prejuiciosas, expectativas y creencias erróneas hacia una persona únicamente por el hecho de ser mayor
Disponemos de datos suficientes para exigir un aumento de plazas MIR de Medicina de Familia y Pediatría
En el año 1974 por el Decreto 252/1974, de 25 de enero, se creó el Centro Nacional de Sanidad Ambiental (CNSA), integrado en el Instituto Nacional de Sanidad, que agrupaba unidades y laboratorios existentes en otros organismos, como la Escuela Nacional de Sanidad y el Ministerio de Sanidad. En la primitiva estructura funcional propuesta, el CNSA contaba con cuatro áreas: contaminación atmosférica, contaminación terrestre, contaminación radiológica y diseño técnico y contaminación acústica que se desarrollaba en siete servicios y dieciocho secciones
Las intervenciones para mejorar la adherencia son un medio para conseguir los objetivos terapéuticos con el fin último de mejorar el control de la patología y calidad de vida de los pacientes
El concepto coste-efectividad y beneficio clínico incremental siempre ha sido considerado de manera implícita en la toma de decisiones en materia estatal de financiación pública de medicamentos y fijación de su precio, desde hace ya más de dos décadas, cuando en 1990 se promulgó la Ley del Medicamento, y con anterioridad
La séptima legislatura de la democracia (años 2000 a 2004) fue muy importante para el Sistema Nacional de Salud (SNS). Durante este período de tiempo se completaron las transferencias del INSALUD a las 10 comunidades autónomas que todavía no gestionaban la asistencia sanitaria, lo cual supuso el fin de la descentralización sanitaria iniciada 20 años atrás. En esta legislatura se aprobaron tres leyes sanitarias: el Estatuto marco, la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y la Ley de Cohesión y Calidad. Esta última constituye el marco regulatorio del SNS. Una de las áreas de esta Ley es el desarrollo del Sistema de Información Sanitario que constituye una piedra angular del edificio del SNS. En este artículo repasaré el proceso de descentralización sanitaria, y me centraré en los acontecimientos de la séptima legislatura y especialmente en la construcción del sistema de información sanitaria
La necesaria reducción del déficit público ha promovido un firme proceso de consolidación fiscal fundamentado en la contracción de, prácticamente, todas las partidas de gasto y en el aumento de determinadas figuras tributarias con el objeto de incrementar los recursos propios. La industria farmacéutica, que hasta el año 2011 parecía haber resistido los embates de la crisis con relativa fortaleza, se encuentra en una situación complicada. En la actualidad, las empresas que continúan operando en el mercado se enfrentan a una reiterada caída de sus márgenes como resultado de las continuas reducciones de los precios de los medicamentos -introducidas por las distintas modificaciones legislativas en aras de contener el gasto sanitario- y a una disminución de la demanda de medicamentos, a una merma de sus recursos líquidos (ante los dilatados plazos de pago que está aplicando la Administración a sus proveedores) y todo ello en un marco de elevada incertidumbre, sometidas a una estricta regulación y haciendo frente a una creciente competencia internacional. La elevada cantidad de recursos que la industria farmacéutica destina a investigación y a desarrollo, su aportación al crecimiento económico en términos de producción, empleo, productividad, exportaciones y liberación de recursos públicos y su contribución al bienestar social -mejorando la calidad de vida de los ciudadanos y su longevidad- confieren a la industria farmacéutica un carácter estratégico.
Treinta son ya los años que hace que se inició la tan renombrada reforma de la Atención Primaria: este año hablamos mucho de ella y también la recordamos el mes pasado en el Día Nacional de la Atención Primaria que anima cada año a celebrar el Foro de Médicos del primer nivel asistencial. Sin embargo, después de los logros que incuestionablemente se han conseguido a lo largo de las últimas dos décadas y del crecimiento espectacular en lo que se refiere a su peso en el sistema sanitario y en reconocimiento social, el deterioro de la Atención Primaria se ha ido consumando: la insuficiencia presupuestaria, acentuada aún más por la actual crisis económica, y el incremento de las necesidades y la complejidad de la atención sanitaria, derivados del envejecimiento poblacional y las nuevas posibilidades terapéuticas, puede llevar al modelo actual de la AP española a una situación inaceptable, si no se introducen cambios estructurales y se hace copartícipes de ello a los profesionales sanitarios. Y la Atención Primaria es solo el ejemplo, como eje del Sistema Nacional de Salud (SNS) que es