Jueves, 29 de julio de 2021

Área cardiometabólico

Conseguir los objetivos de colesterol es clave para controlar el riesgo cardiovascular. La combinación de rosuvastatina y ezetimiba ayuda a conseguir esos objetivos en pacientes de alto y muy alto riesgo cardiovascular

Los pacientes mayores de 74 años se benefician del tratamiento hipolipemiante al reducir su riesgo cardiovascular. Su elección debe hacerse teniendo en cuenta sus características personales y su expectativa de vida.

Las distintas insulinas disponibles se adaptan a las necesidades de cada paciente según sus requerimientos. La acción y duración guían la prescripción

Las combinaciones fijas de estatinas y ezetimiba mejoran el cumplimiento terapéutico en dislipemias. Es importante evaluar de forma individual a cada paciente teniendo en cuenta sus factores de riesgo cardiovascular

La práctica del ejercicio físico mejora la salud cardiovascular, reduce los niveles de hemoglobina glicosilada, la glucemia basal, la resistencia a la insulina, el IMC, la presión arterial y mejora la función endotelial

La dosificación de la pauta de insulina glarina se debe establecer de forma individual y adaptándose a las necesidades de cada paciente

Para conocer el riesgo cardiovascular de un paciente la anamnesis es fundamental. Esta debe incluir hábitos de vida, antecedentes familiares, episodios cardiovasculares previos y datos físicos.

La adherencia terapéutica es clave para alcanzar los objetivos terapéuticos. Para evaluarla se dispone de diferentes herramientas, entre las que destaca el calendario de adherencia

Combinar rosuvastatina y ezetimiba facilita la consecución de objetivos terapéuticos en pacientes con dislipemia y alto o muy alto riesgo cardiovascular. Además, mejora la adherencia terapéutica

La insulina glargina es un análogo de la insulina humana que se obtiene por tecnología de ADN recombinante de Escherichia coli. Permite controlar la diabetes con un buen perfil de seguridad.