Domingo, 6 de diciembre de 2020
Área cardiometabólico
Las guías de práctica clínica recomiendan realizar perfil lipídico anual a todos los hipertensos y los que tienen hiperlipidemia familiar.
La insulina de acción prologada aporta un perfil que se ajusta a la sección fisiológica de la insulina, lo que ofrece una buena respuesta tanto en diabéticos tipo 1 como tipo 2.
Para lograr unos objetivos terapéuticos adecuados en hipercolesterolemia se puede recurrir a la combinación de estatinas más ezetimiba.
Conocer los niveles de colesterol en sangre es clave a la hora de establecer las pautas para manejar la hipercolesterolemia y reducir el riesgo cardiovascular.
La insulina glargina es muy similar a la humana en cuanto a su cinética de la unión a su receptor. Por este motivo, su efecto farmacológico es del mismo tipo que el de la insulina regular.
La estratificación del riesgo cardiovascular es necesaria para una buena prevención. Las estatinas son una herramienta clave para conseguir cifras objetivo de control.
La adherencia terapéutica es necesaria para alcanzar los objetivos propuestos en pacientes con dislipemias. En este contexto, deben implicarse todos los profesionales sanitarios de forma coordinada.
El tiempo que tardan en actuar, el pico de acción y la concentración son los factores por los que se rige la clasificación de las insulinas.
El estudio PREDIMED ha demostrado los beneficios de la dieta mediterránea a la hora de disminuir los eventos cardiovasculares. Es necesario reforzar las medidas encaminadas a los cambios en el estilo de vida tanto en prevención cardiovascular primaria como secundaria.
Existe una asociación clara y directa entre la falta de cumplimiento terapéutico y la obtención de peores resultados en salud. Por eso, es necesario mejorar la adherencia para potenciar una mayor calidad de vida de los pacientes con alto riesgo cardiovascular.
La terapia hipolipemiante combinada a dosis fijas es una buena opción para asegurar la adherencia terapéutica en pacientes en alto riesgo cardiovascular, sobre todo, los que ya han tenido un evento cardiaco.
Los pacientes con dislipemias tienen distintas comorbilidades, entre las que destaca la diabetes, la hipertensión arterial y las enfermedades respiratoria y renal crónicas. Para reducir el riesgo cardiovascular, es necesario tenerlas en cuenta.
La terapia combinada con estatinas y ezetimiba se basa en los mecanismos de acción diferentes y complementarios de ambos fármacos. Es de utilidad tanto en prevención primaria como secundaria del riesgo cardiovascular y es coste-efectiva.
La reducción de los niveles de LDL es un elemento básico en el control del riesgo cardiovascular. Elegir la potencia de las estatinas es clave para alcanzar los objetivos terapéuticos.