Martes, 31 de marzo de 2020
Área cardiometabólico
Las estatinas son los fármacos de elección para reducir los niveles de colesterol y prevenir la aparición de aterosclerosis. Junto con el tratamiento farmacológico es imprescindible modificar los hábitos de vida
Las dislipemias secundarias constituyen un factor de riesgo cardiovascular añadido, por lo que es necesario detectarlas cuanto antes para poder hacerlas frente y evitar complicaciones mayores
Hay que intentar implicar y educar al paciente para alcanzar el objetivo propuesto y así poder controlar la enfermedad, sin descuidar los factores de riesgo asociados
La estratificación del riesgo cardiovascular, siguiendo las guías de práctica clínica de las distintas sociedades científicas y las tablas de riesgo, como la SCORE, es clave para un buen abordaje preventivo.
El ejercicio físico es un pilar básico de un estilo de vida saludable, pero debe hacerse teniendo en cuenta las características de cada persona. Valorar el riesgo cardiovascular es clave antes de iniciar cualquier práctica deportiva
La modificación del estilo de vida es una herramienta imprescindible para lograr un buen control de las dislipemias. El paciente debe estar concienciado sobre la necesidad de llevar una alimentación sana y hacer ejercicio físico de forma regular
El tratamiento farmacológico de las dislipemias está indicado en los pacientes que no consiguen reducir sus cifras con modificaciones del estilo de vida. Es necesario controlar el colesterol, ya que es un importante factor de riesgo cardiovascular.
La combinación de estatinas con ezetimiba es una opción adecuada para el abordaje de dislipemias que no responden a estatinas en monoterapia. Se reducen los efectos secundarios y se obtienen mayores beneficios
En dislipemias, lo primero que hay que hacer son cambios en el estilo de vida, reforzando la dieta mediterránea, aumentar el ejercicio físico y abandonar los hábitos tóxicos, como el consumo de tabaco y de alcohol
La hipercolesterolemia infantil se está convirtiendo en un problema de importancia creciente, donde la mala alimentación y el sedentarismo son las principales causas
Sus beneficios son claros, pero su exceso es claramente perjudicial, ya que puede aumentar la posibilidad de muerte súbita en jóvenes por patología estructural cardiaca congénita, así como ocasionar lesiones, sobrecargas musculares o desgaste osteoarticular
El ejercicio físico, la dieta y el abandono del tabaco son los pilares fundamentales
Una vez establecido el riesgo cardiovascular, el paciente debe acudir a consulta para revalorizar su riesgo y ver su progresión
Las personas con diabetes presentan un riesgo cardiovascular mayor comparadas con cohortes sin diabetes equiparables en edad, sexo y otros factores de riesgo