Jueves, 2 de julio de 2020
Área cardiometabólico
La clasificación de las dislipemias ayuda a establecer un correcto manejo farmacológico de dicho factor de riesgo cardiovascular. Las estatinas son los fármacos de primera elección
La Sociedad Española de Aterosclerosis recomienda que los pacientes candidatos a tratamiento con iPCSK9 estén previamente tratados con terapia hipolipemiante, salvo los que sean intolerantes a estatinas.
Los pacientes con alto riesgo cardiovascular son los que tienen un riesgo entre un 5 y un 10 por ciento de mortalidad cardiovascular a los 10 años. Controlar la dislipemia es imprescindible en este grupo de pacientes
El abordaje del riesgo cardiovascular debe hacerse de forma integral o global. La decisión de iniciar un tratamiento se basará en el riesgo, en lugar de en los niveles individuales de cada factor
Los beneficios de las estatinas dependen del riesgo cardiovascular de cada paciente y es más favorable para los que lo tienen elevado
El control del riesgo cardiovascular es clave para reducir la mortalidad por dicha patología. Conseguir los objetivos de colesterol es imprescindible para poder manejar dicho riesgo
La elección de la estatina dependerá del perfil del paciente y de los objetivos que se quieran conseguir. En los casos necesarios, se añadirá ezetimiba para conseguir reducir los niveles de colesterol
Los médicos de Atención Primaria llevan el peso del manejo del paciente con dislipemia. En determinados casos, sobre todo en prevención secundaria, hay que derivar a Especializada para mejorar el control.
Los diabéticos y los hipertensos consiguen un mayor cumplimiento terapéutico que los pacientes con dislipemias en la prevención del riesgo cardiovascular
Las siete estatinas disponibles en España se clasifican en función de su potencia; es decir, en la capacidad que tiene para reducir las cifras de LDL
Controlar el peso, llevar una dieta sana y equilibrada, hacer ejercicio físico de forma habitual y evitar el consumo de sustancias tóxicas son pautas claves para tener unos buenos hábitos de vida.
Es recomendable reducir el LDL-C al nivel más bajo posible, al menos en pacientes con un riesgo cardiovascular muy alto, ya que se consigue reducir ese riesgo
El manejo de la hiperlipidemia en la infancia y en la adolescencia requiere de una implicación de los afectados en la modificación del estilo de vida para controlar el riesgo cardiovascular
A la hora de manejar las dislipemias es importante mantener un estilo de vida adecuado, basado en una correcta alimentación y en la realización de ejercicio físico de forma habitual