Viernes, 27 de noviembre de 2020
Área cardiometabólico
Las estatinas son un pilar fundamental en prevención primaria y secundaria de eventos cardiovasculares. Siguen siendo el fármaco de primera línea tras un evento cardiovascular, como, por ejemplo, un síndrome coronario agudo.
Las estatinas continúan siendo la piedra angular en el tratamiento del paciente con dislipemias
Las guías de la Sociedad Europea de Cardiología establecen pautas para el correcto manejo del paciente con dislipemias
Las medidas no farmacológicas en la reducción del colesterol no están avaladas por estudios científicos, aunque la modificación de la dieta es clave para alcanzar los objetivos de LDL.
En el control de las hiperlipidemias se debe tener en cuenta las características de cada paciente en lugar de sus factores de riesgo
La adherencia terapéutica es el caballo de batalla en el paciente crónico, problema aún mayor en la persona con elevado riesgo cardiovascular, que suele estar polimedicada.
La combinación fija de estatinas mejora el cumplimiento terapéutico y la adherencia, además de reducir los costes
El tratamiento farmacológico de la dislipemia debe acompañarse de un estilo de vida saludable que se debe seguir de por vida
El cálculo del riesgo cardiovascular debe realizarse mediante una valoración integral, incluyendo no solo el valor del riesgo de las tablas o escalas, sino abordando todos los factores de riesgo modificables.
Las combinaciones de hipolipemiantes consiguen lograr objetivos terapéuticos con menos efectos adversos. La más empleada es estatina más ezetibima.
El control del colesterol en los pacientes ancianos debe establecerse de forma conjunta con una modificación del estilo de vida y pautas farmacológicas, donde las estatinas tienen un papel destacado.
Al bajar el colesterol, el efecto que se consigue con ezetimiba más estatina equivale a duplicar tres veces la dosis de estatina.
El control de los niveles de LDL es clave en los pacientes de alto riesgo cardiovascular. Además del tratamiento farmacológico, es importante que el paciente tenga unos hábitos de vida saludables.
Los cambios en el estilo de vida son las primeras medidas que se deben contemplar en el tratamiento de las hipertrigliceridemia. Bajar el peso, una alimentación sana y ejercicio físico son claves en estos pacientes