Jueves, 22 de octubre de 2020
Área cardiometabólico
Los diabéticos y los hipertensos consiguen un mayor cumplimiento terapéutico que los pacientes con dislipemias en la prevención del riesgo cardiovascular
Las siete estatinas disponibles en España se clasifican en función de su potencia; es decir, en la capacidad que tiene para reducir las cifras de LDL
Controlar el peso, llevar una dieta sana y equilibrada, hacer ejercicio físico de forma habitual y evitar el consumo de sustancias tóxicas son pautas claves para tener unos buenos hábitos de vida.
Es recomendable reducir el LDL-C al nivel más bajo posible, al menos en pacientes con un riesgo cardiovascular muy alto, ya que se consigue reducir ese riesgo
El manejo de la hiperlipidemia en la infancia y en la adolescencia requiere de una implicación de los afectados en la modificación del estilo de vida para controlar el riesgo cardiovascular
A la hora de manejar las dislipemias es importante mantener un estilo de vida adecuado, basado en una correcta alimentación y en la realización de ejercicio físico de forma habitual
Mejorar la adherencia terapéutica es uno de los objetivos en el manejo de los niveles de colesterol, tanto en prevención primaria como secundaria de enfermedad cardiovascular
Las guías de practica clínica recomiendan reducir los niveles de LDL al mínimo posible para poder establecer unas buenas pautas de prevención cardiovascular, tanto primaria como secundaria
La combinación de estatinas y ezetimiba mejora el cumplimiento terapéutico en pacientes con alto riesgo cardiovascular, ya que la acción de ambos fármacos es sinérgica
El control de los niveles de colesterol es clave a la hora de establecer la prevención del riesgo cardiovascular. La evidencia científica avala que una reducción del colesterol se traduce en un menor riesgo de desarrollar eventos cardiovasculares
El enfoque global del riesgo cardiovascular permite obtener una reducción del riesgo a través de la actuación sinérgica sobre los distintos factores de riesgo en cada caso individual
La obesidad, sobre todo la abdominal, está asociada a diversos factores de riesgo, entre los que se encuentran la dislipemia, la hipertensión arterial y la diabetes tipo 2
A la hora de controlar las dislipemias, es clave que el paciente se implique en su autocuidado, prestando especial atención a la dieta y a reducir el sedentarismo, para reforzar el tratamiento farmacológico
Para manejar las dislipemias secundarias hay que incidir en el cambio del estilo de vida, sobre todo en la alimentación y en el ejercicio físico