Sábado, 8 de Agosto de 2020
Área cardiometabólico
El médico debe conocer las características de cada una de las clases de hipolipemiantes para tomar la mejor decisión en el tratamiento individualizado de sus pacientes
La evidencia científica demuestra que el tratamiento con estatinas, dependiendo del perfil de cada paciente, es una herramienta necesaria para llevar a cabo la prevención cardiovascular
En ocasiones, el diagnóstico de la diabetes 2 trae consigo inseguridad, rechazo y sorpresa. Cuanta más información reciba el paciente mejor podrá llevar a cabo su autocuidado y el automanejo de su enfermedad
Con la edad aparecen comorbilidades y polimedicación. El diabético tipo 2 cuando llega a la jubilación debe mantener el mismo grado de autocuidado de su enfermedad y seguir las pautas marcadas por su médico. La familia es clave en este proceso
La educación diabetológica del niño y su familia es necesaria para afrontar la enfermedad y potenciar el autocuidado. De esta forma, se podrán evitar y controlar las complicaciones asociadas a la enfermedad
La suma de varios factores de riesgo cardiovascular eleva exponencialmente el riesgo de sufrir un evento. Por eso, es importante detectarlos y abordarlos de forma conjunta
Uno de los miedos que tiene el paciente recién diagnosticado de diabetes es cómo hacer frente a su enfermedad sin que se vea afectada su vida laboral. Con un buen autocontrol y seguimiento se pueden resolver esos miedos
Conocer el grado de cumplimiento terapéutico es clave a la hora de evitar complicaciones. Los cuestionarios y la entrevista personal ofrecen datos objetivos sobre la adherencia terapéutica.
Las estatinas son los fármacos de elección para reducir los niveles de colesterol y prevenir la aparición de aterosclerosis. Junto con el tratamiento farmacológico es imprescindible modificar los hábitos de vida
Las dislipemias secundarias constituyen un factor de riesgo cardiovascular añadido, por lo que es necesario detectarlas cuanto antes para poder hacerlas frente y evitar complicaciones mayores
Hay que intentar implicar y educar al paciente para alcanzar el objetivo propuesto y así poder controlar la enfermedad, sin descuidar los factores de riesgo asociados
La estratificación del riesgo cardiovascular, siguiendo las guías de práctica clínica de las distintas sociedades científicas y las tablas de riesgo, como la SCORE, es clave para un buen abordaje preventivo.
El ejercicio físico es un pilar básico de un estilo de vida saludable, pero debe hacerse teniendo en cuenta las características de cada persona. Valorar el riesgo cardiovascular es clave antes de iniciar cualquier práctica deportiva
La modificación del estilo de vida es una herramienta imprescindible para lograr un buen control de las dislipemias. El paciente debe estar concienciado sobre la necesidad de llevar una alimentación sana y hacer ejercicio físico de forma regular