La braquiterapia consiste en la implantación de fuentes radioactivas (semillas de yodo-125 o paladio-103) directamente en la glándula prostática, con el fin de administrar una alta dosis de radiación al tumor y preservar, en la mayor medida posible, la vejiga y el recto. Se lleva a cabo por vía transperineal y las semillas radiactivas ejercen su acción terapéutica durante un periodo limitado que depende de la vida media del material empleado. Así, el iodo 125 y el paladio 103 emisores gamma que se aplican en braquiterapia de baja tasa, mientras que el  iridio 192 y el cesio 137 en braquiterapia de alta tasa. El que se emplea con más frecuencia es el iodo 125 con un vida media de 60 días frente al paladio 103 cuya vida media se sitúa en 17 días. En ocasiones, es necesario combinar la braquiterapia con radioterapia externa y hay dos maneras, la intracavitaria y la intersticial.

Indicaciones

Las indicaciones de esta técnica son el cáncer de próstata de riesgo bajo e intermedio, clínicamente localizado. En monoterapia se aplica en pacientes con un PSA< 10, con Gleason menor o igual de 6, en próstatas menores de 60cc  y en pacientes con IPSS <15. No obstante, en algunos centros también se seleccionan pacientes con riesgo intermedio y con bajo porcentaje de cilindros afectos.

También hay que tener en cuenta que como sobreimpresión se puede utilizar en pacientes de riesgo intermedio y alto, ya que la braquiterapia de alta tasa no tiene contraindicaciones en pacientes con Gleason> 6, PSA> 10 ni por T3a. Además, la edad tampoco es un factor excluyente.

Por eso, los pacientes con expectativa de vida más de diez años, con tumores de bajo grado o pequeños intermedios, sin afectación linfática, ósea ni viscerales son susceptibles de recibir braquiterapia.

Ventajas

Entre sus beneficios destaca una buena tasa de control a corto plazo para el cáncer. Según la Sociedad Americana de Radiación Oncológica (ASTRO), se estima una supervivencia libre de progresión a 5 y 7 años de 85 y 80 por ciento respectivamente, en mayor medida en grupos de pacientes de bajo riesgo.

Y es que la escasa agresividad quirúrgica favorece la rápida incorporación a la vida habitual. Así, la implantación de semillas de baja tasa tiene una duración  entre una y dos horas, lo que requiere una estancia de entorno a un día. Al aplicar una irradiación precisa y eficaz, la incontinencia, si no se ha realizado cirugía previa, es inferior al 5 por ciento, mientas que la impotencia es de entre el 20 y el 30 por ciento en menores de 60 años.

Por su parte, la braquiterapia no se puede emplear en cánceres de órgano no confinados, para el tratamiento de cánceres de próstata de alto volumen y alto riesgo, porque la 3D-CRT es el método de tratamiento preferido de los tumores agresivos.

También está contraindicado en cirugía rectal previa y en enfermedad inflamatoria intestinal, sobre todo si es muy sintomática. Si se ha realizado una resección transuretral de próstata previa se deberían esperar tres meses y tener especial cuidado en la protección uretral. Además, si existe lóbulo medio es aconsejable una resección transuretral previa y/o disminuir dosis intravesical.

Otro grupo de pacientes que no se beneficia es el de personas mayores, con mal estado general, con radioterapias pélvicas previas, con obstrucción subvesical, tumores de alto riesgo, próstatas muy pequeñas y muy grandes.

Hay que tener en cuenta, que como toda técnica quirúrgica tiene una curva de aprendizaje, aunque se trata de un procedimiento relativamente fácil de utilizar. Como es un procedimiento multidisciplinar realizado por un urólogo, radioterapeuta y radiofísico dominar  la ecografía transrectal hace que la curva de aprendizaje sea baja.

En la elaboración de este artículo han participado los doctores Nerea Senarriaga Ruiz de la Illa, Pedro Antonio Paramo De Santiago y José Beltrán Persiva.