Los adolescentes con diabetes tipo 1 (DT1) que tomaron bromocriptina, un medicamento utilizado para tratar la enfermedad de Parkinson y la diabetes tipo 2, tuvieron una presión arterial más baja y arterias menos rígidas después de un mes de tratamiento en comparación con los que no tomaron, según un pequeño estudio publicado en ‘Hypertension’, una revista de la Asociación Americana del Corazón.

La presión arterial alta y la rigidez de las arterias contribuyen al desarrollo de enfermedades cardíacas. Las personas con DT1, una enfermedad crónica de por vida en la que el páncreas no produce suficiente insulina para controlar los niveles de azúcar en la sangre, tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades del corazón que las que no padecen esta enfermedad.

Las personas a las que se les diagnostica diabetes tipo 1 en la infancia tienen un riesgo aún mayor de padecer una enfermedad cardíaca que las personas a las que se les diagnostica en la edad adulta. Por ello, los investigadores están interesados en encontrar formas de retrasar la aparición de enfermedades vasculares en estos niños.

"Sabemos que las anomalías en los grandes vasos que rodean el corazón, la aorta y sus ramas primarias, comienzan a desarrollarse en la primera infancia en las personas con diabetes de tipo 1 –afirma el autor principal del estudio, el doctor Michal Schäfer, investigador y estudiante de cuarto año de medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado (Estados Unidos)–. Descubrimos que la bromocriptina tiene el potencial de ralentizar el desarrollo de esas anomalías y disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular en esta población".

Efectos de la bromocriptina

El equipo multidisciplinar realizó este estudio para examinar el impacto de la bromocriptina en la presión arterial y la rigidez aórtica en comparación con un placebo en adolescentes con diabetes de tipo 1. La bromocriptina pertenece a una clase de medicamentos llamados agonistas de los receptores de la dopamina.

Aumenta los niveles de dopamina, una sustancia química del cerebro, que conduce a un aumento de la capacidad de respuesta del organismo a la insulina, lo que se denomina sensibilidad a la insulina.

El estudio incluyó a 34 participantes (13 hombres y 21 mujeres) de entre 12 y 21 años que habían sido diagnosticados de diabetes de tipo 1 durante al menos un año, y su HbA1c (hemoglobina glucosilada, una medida de la glucosa en sangre) era del 12% o menos. Un nivel de HbA1c igual o superior al 6,5% indica diabetes.

Se dividieron aleatoriamente en dos grupos de 17 personas, uno de los cuales recibió un tratamiento de liberación rápida de bromocriptina y el otro un placebo una vez al día. El estudio se realizó en dos fases. Los participantes tomaron el primer tratamiento o el placebo durante 4 semanas en la fase 1, luego no recibieron ningún tratamiento durante un periodo de "lavado" de 4 semanas, seguido de la fase 2 con 4 semanas con el tratamiento opuesto. En este diseño "cruzado", cada participante sirvió como su propio control para la comparación.

La presión arterial y la rigidez aórtica se midieron al inicio del estudio y al final de cada fase. La rigidez aórtica se determinó mediante la evaluación de las grandes arterias con imágenes de resonancia magnética cardiovascular (IRM) y una medición de la velocidad del pulso de la presión arterial denominada velocidad de la onda del pulso.

El estudio descubrió que, en comparación con el placebo, la presión arterial disminuyó significativamente con la bromocriptina. Por término medio, el tratamiento con bromocriptina produjo una disminución de la presión arterial sistólica de 5 mm Hg y una disminución de la presión arterial diastólica de 2 mm Hg al final de las 4 semanas de tratamiento.

Además, la rigidez aórtica también se redujo con el tratamiento con bromocriptina. La mejora de la rigidez aórtica fue más pronunciada en la aorta ascendente, con una disminución de la velocidad de la onda de pulso de unos 0,4 metros/segundo, y un aumento de la distensibilidad, o elasticidad, del 8%. En la aorta toraco-abdominal, la bromocriptina se asoció a una disminución de la velocidad de la onda de pulso de unos 0,2 metros/segundo, con un aumento de la distensibilidad del 5%.

"Una aorta rígida predispone al paciente a otros problemas de salud, como la disfunción de órganos o la aterosclerosis y un mayor estrés o tensión en el músculo cardíaco –explica Schäfer–. Pudimos ir un paso más allá y demostrar, utilizando métricas más sofisticadas, que estas grandes arterias centrales están deterioradas, y que el deterioro entre los adolescentes y adultos jóvenes con diabetes de tipo 1 puede desacelerarse con este fármaco".