Redacción, Madrid (27-7-06).-En la actualidad, la comunidad científica coincide en que existe una estrecha asociación entre la infección causada por el virus respiratorio sincitial (VRS) o virus de los bebés y el desarrollo de sibiliancias recurrentes/asma, observada en estudios clínicos hasta un periodo de 11 años. Las evidencias clínicas en este sentido fueron expuestas en el marco del 55º Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP) de Valencia.

Para el doctor Carlos Paredes Cencillo, presidente de este Congreso, “la mayoría de los autores están de acuerdo en que la bronquiolitis por el virus respiratorio sincitial en las primeras etapas de la vida tiene mucho que ver con el aumento de las sibilancias recurrentes, aunque tengan un carácter transitorio”.

Por su parte, el doctor Eduardo González Pérez-Yarza, del Hospital Donostia, San Sebastián, autor de una revisión sistemática de la literatura médica al respecto, afirmó que “la asociación que establece la experiencia clínica (entre la infección por VRS y sibilancias recurrentes/asma) parece clara”.

Factores de riesgo de VRS

Cada invierno se infecta por VRS un tercio de la población, proporción que se eleva a dos tercios de los lactantes y los ancianos. En torno al 2 por 100 de los niños infectados por una infección por VRS terminan siendo hospitalizados. “Entre el 60 y el 80 por ciento de los niños se infectan en el primer año de vida y en los dos primeros años prácticamente el cien por cien demuestran haber tenido contacto con este virus”, explicó el doctor Manuel Sánchez-Solísm de Hospital U. Virgen de la Arrixaca, Murcia.

Los factores de riesgo de infección por VRS son muy diversos: factores ambientales, factores genéticos y respuesta inmunitaria del propio enfermo frente al VRS.

Factores recogidos y documentados son: el sexo varón, la edad (mayor riesgo cuanto más pequeño el bebé), nacer al comienzo de la estación del VRS (que multiplica casi por 2 las probabilidades de hospitalización). Otro factor que se ha identificado y establecido a lo largo de los últimos años es el número de personas que conviven de manera habitual en el hogar del niño, el número de hermanos que conviven con él y la asistencia a guarderías (riesgo de ingreso multiplicado prácticamente por 6).

Como factor especial de riesgo de bronquiolitis, el doctor Sánchez-Solís hizo hincapié en la influencia del tabaquismo materno. Estudios recientes concluyen que la función pulmonar de los hijos de madres que fumaron durante la gestación es significativamente peor que la de los niños de madres no fumadoras.

En cuanto a los factores clínicos que, asimismo, son determinantes de la gravedad y de que la infección por VRS oriente el proceso hacia una infección de vías bajas, hay que destacar la: broncodisplasia pulmonar, las cardiopatías congénitas y el nacimiento prematuro. La prematuridad, según los trabajos del grupo español IRIS, viene a multiplicar por 5 el riesgo de ingreso a causa de infección por VRS. Asimismo, la experiencia clínica revela mayor riesgo frente al VRS en los niños con fibrosis quística, inmunodeprimidos y niños que han recibido un trasplante.

Profilaxis sin vacuna

En los años 60 se llevó a cabo una experiencia que resultó negativa al ensayar una vacuna frente al virus respiratorio sincitial con virus vivos: los niños que habían sido vacunados no sólo no quedaban inmunizados sino que desarrollaban una infección más grave de lo habitual, lo que da idea de la capacidad de este virus de escapar a la respuesta del sistema inmunológico.

El pediatra e infectólogo español Octavio Ramilo, radicado en Estados Unidos (Southwestern Medical Center. Dallas), que ha realizado experiencias pioneras para analizar el comportamiento del VRS en ratones, afirmó a la luz de la evidencia epidemiológica que “el virus respiratorio sincitial provoca complicaciones a largo plazo”.

“De hecho, -añadió- todos hemos asistido a niños con bronquiolitis en el mes de octubre, a los que volvemos a ver en diciembre, en marzo…, a veces con una infección por VRS, otras veces por otros virus y en ocasiones sin una causa muy clara. Y dentro de esos niños sí hay un grupo de riesgo en que va a persistir el problema y van a desarrollar cuadros de sibilancias de repetición. Creo que en la actualidad hay consenso entre infectólogos, neumólogos y pediatras respecto a la evidencia de asociación entre el VRS y las sibilancias de repetición y asma”.