El síndrome de West afecta en España a uno de cada 5.000 niños nacidos vivos, lo que hace prever casi un centenar de nuevos casos al año. Esta patología, encuadrada dentro de las llamadas enfermedades raras, se denomina también “de los Espasmos Infantiles”, un tipo especial de ataque epiléptico que afecta fundamentalmente a niños menores de un año de edad, sobre todo entre los 4 y 7 meses de vida.

Se trata de una enfermedad que perjudica de forma especial a los niños varones con una prevalencia tres veces superior en hombres que en las mujeres, según datos facilitados por la Fundación Síndrome de West. Cada espasmo puede provocar un daño neurológico, de ahí que sea crucial el diagnóstico y la intervención precoz en el tratamiento de esta patología.

La medicación consiste fundamentalmente en la administración de antiepilépticos. A pesar de todo, según datos facilitados por la Fundación, en el 20% de los casos no existe aún un tratamiento adecuado, ya que la respuesta del paciente a un fármaco también depende de factores genéticos o metabólicos.

Este porcentaje tiene posibilidades de verse reducido con la comercialización de nuevos fármacos. El doctor José Luis Herranz, jefe de Sección de Neuropediatría del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, ha anunciado que próximamente se comercializará en España un nuevo anticonvulsivo gracias al cual tendremos una nueva opción de tratamiento que permitirá un control del síndrome de West. Este medicamento, según la Fundación, cuenta con quince años de experiencia favorable en Japón en el control de esta enfermedad.