El 22 de febrero se celebra el Día Mundial de la Encefalitis. La Sociedad Española de Neurología (SEN) ha informado de que cada año se diagnostican en España unos 1.200 nuevos casos de encefalitis. El índice de mortalidad es del 5-20 por ciento, y un 20 por ciento de los supervivientes tiene secuelas.

“La encefalitis es un gran reto sanitario debido a su alta morbimortalidad, especialmente en los países pobres”, ha dicho la SEN. En Europa se producen entre 0,5 y 7 casos por cada 100.000 habitantes al año de encefalitis; a pesar de estas estadísticas, la SEN ha indicado que es una enfermedad “infradiagnosticada e infradeclarada”.

Marta Guillán es la secretaria del Grupo de Estudio de Neurología Crítica e Intensivista de la SEN. Según ha explicado, “las manifestaciones clínicas más comunes de la encefalitis son fiebre, dolor de cabeza intenso, desorientación, somnolencia, trastornos en el lenguaje, cambios conductuales y crisis convulsivas”.

Estas manifestaciones no son específicas y, en ocasiones, se presentan con síntomas atípicos, ha dicho la SEN. Por otra parte, un alto número de casos tienen un carácter benigno y autolimitado en el tiempo, por lo que por lo general solo se llegan a diagnosticar los casos más graves. No obstante, supone un grave problema de salud “por su potencial capacidad transmisible, de provocar desenlaces fatales y de las importantes secuelas que puede originar”, ha comentado Guillán.

Encefalitis y COVID-19

Recientemente se han publicado en la Revista Neurología los datos relativos a las encefalopatías y encefalitis del Registro COVID-19 impulsado por la SEN. Han participado centros de diez comunidades autónomas, de marzo a junio de 2020. Se han registrado los datos de 232 pacientes con síntomas neurológicos, de los cuales 51 casos describían encefalopatía o encefalitis. Solo un 2 por ciento fueron clasificados de encefalitis. Por lo tanto, aunque posible, “no es la complicación neurológica más asociada con la COVID-19″.