Si tu hijo se queja de picores en la boca, en la cara o en el resto del cuerpo, tiene ronchas, habones o enrojecimientos en la piel, estornuda o se le hincha la boca o los párpados, vomita o tiene diarrea, lagrimeo e incluso asma, puede que sea alérgico a algún alimento. Y es que no sólo los genes tienen la última palabra en lo que a alergias alimentarias se refiere. Según el doctor Antonio Martorell Aragonés, pediatra alergólogo del Hospital General Universitario de Valencia, ningún pequeño está libre de padecerlas ya tenga padres alérgicos o no, aunque los primeros sean siempre los más propensos.

Se trata de una enfermedad que en la actualidad afecta a siete de cada cien niños españoles y que, tal y como explica el doctor, aunque puede aparecer a cualquier edad, sufren sobre todo los niños más pequeños. Estamos ante una enfermedad caprichosa, difícil de prevenir y para la que no existe vacuna, de ahí la importancia de su diagnóstico.

Para su detección se ha de tener presente que aunque cualquier alimento puede ser origen de una alergia, algunos tienen una mayor capacidad alérgena, como los huevos, la leche de vaca, el pescado y los frutos secos, indica este especialista. Además, es importante que el niño aprenda a convivir con la alergia porque aunque con el tiempo hay alimentos que pueden llegar a tolerarse, esto no ocurre “con todos los alimentos ni con todos los alérgicos”.

¿Cómo y cuándo se produce?

Aunque resulte paradójico, la verdad es que la alergia es una respuesta ante un intento de defensa del organismo. De hecho, según el Dr. Antonio Martorell Aragonés, se produce cuando el sistema de defensa inmunológico reconoce como nociva una sustancia inofensiva, en este caso un alimento, y en su intento de proteger al organismo crea unos anticuerpos especiales, las inmunoglobulinas E.

En general, los síntomas suelen aparecer a los pocos minutos de la ingestión del alimento responsable, aunque a veces se demoran hasta un par de horas. Si bien las consecuencias en general no suelen ser muy graves, no se puede ignorar que, a juicio del Dr. Martorell, en afortunadamente pocos casos se puede producir una reacción muy grave que llegue a poner en peligro la vida del individuo.

Para que se produzca una alergia no es necesario comer el alimento prohibido, en ocasiones basta con el contacto cutáneo o con la inhalación de partículas del vapor de su cocción. También puede aparecer una reacción alérgica al ingerir pequeñas trazas del alimento en cuestión escondidas en una comida elaborada o por el contacto con mucosas o fluidos corporales, en cuyo caso la absorción del alérgeno es mucho más rápida y también más grave la reacción producida.

¿Cómo se trata la alergia a un alimento?

Ante la sospecha de alergia a algún alimento lo primero que se ha de hacer es consultar con el médico, quien se encargará de tomar las medidas pertinentes. Las pruebas de alergia pueden realizarse y son fiables a cualquier edad, además son indoloras.

Para este experto, una vez establecido el diagnóstico, el tratamiento consiste en evitar de forma estricta comer el alimento responsable. A su parecer, para llevar a cabo una dieta de exclusión correcta se pueden seguir estas tres reglas: evitar las comidas fuera de casa, huir de los alimentos preparados y leer cuidadosamente la composición de los mismos. Además, en el caso de niños muy sensibles es “imprescindible utilizar utensilios de cocina y vajilla personales”, e incluso puede ser necesario evitar otros alimentos que lleguen a “producir una reacción alérgica similar”, asegura.

Más información:

www.alergiainfantillafe.org

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