Cuatro de cada diez europeos padece enfermedades mentales y neurológicas, es decir, cada año casi 165 millones de personas sufren un desorden cerebral como depresión, ansiedad, insomnio o demencia, según un estudio de la Universidad de Dresde (Alemania) publicado en European College of Neuropsychopharmacology, que ha calificado los trastornos mentales como “el mayor desafío de la Europa del siglo XXI”.

 

Según los autores, sólo alrededor de un tercio de los casos recibe la terapia o medicación necesaria porque las enfermedades mentales suponen enormes inversiones económicas y sociales ya que los pacientes normalmente no pueden ir a trabajar y sus relaciones se resienten.

Al mismo tiempo, algunas grandes compañías farmacéuticas están retirando las inversiones en investigación sobre cómo funciona el cerebro y cómo afecta al comportamiento, lo que hace recaer la responsabilidad de financiar los estudios en neurociencia sobre gobiernos y organizaciones benéficas.

“El inmenso desfase en el tratamiento para los desórdenes mentales tiene que acabarse”, afirma el principal investigador del estudio y director del Instituto de Psicología Clínica y Psicoterapia de la Universidad de Dresde, Hans Ulrich Wittchen.

En su opinión, los pocos pacientes que reciben tratamiento lo hacen con considerable retraso, de un promedio de varios años, y rara vez con las terapias apropiadas y actualizadas.

El estudio de Wittchen duró tres años y cubrió 30 países europeos -los 27 de la Unión Europea más Suiza, Islandia y Noruega- y una población de 514 millones de personas.

El equipo de investigadores observó unas 100 enfermedades que cubren todos los grandes trastornos mentales, desde ansiedad y depresión a adicción o esquizofrenia, así como grandes enfermedades neurológicas como la epilepsia, Parkinson y la esclerosis múltiple.

Las cuatro enfermedades que generan más discapacidad, medida en términos de años de vida ajustados por discapacidad, una medición estándar utilizada para comparar el impacto de varias enfermedades, son la depresión, demencias como el Alzheimer y la demencia vascular, la dependencia del alcohol y los accidentes cerebrovasculares (ACV).

Los trastornos mentales son una causa importante de muerte, incapacidad y una carga económica en todo el mundo. Según Wittchen, en Europa ese futuro sombrío ya ha llegado porque las enfermedades del cerebro ya son el mayor contribuyente a la carga de enfermedades de la UE.

“Es crucial para los responsables de políticas sanitarias reconocer este problema y encontrar formas de identificar antes a los potenciales pacientes y hacer de su tratamiento rápido una prioridad”, concluye el investigador.