Con motivo del Día de la lucha contra la obesidad, expertos han querido recordar que es causa de otras enfermedades menos conocida. Es el caso de la infertilidad, tanto femenina como masculina. Ante esta realidad, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), junto con la Asociación Española de Urología (AEU) y la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), han querido sumar evidencia al respecto de por qué la obesidad reduce la posibilidad de embarazo.

En concreto, las mujeres con obesidad ven reducida la posibilidad de embarazo espontáneo o tras técnicas de reproducción asistida. Así, la probabilidad de embarazo en mujeres con obesidad grave se reduce a la mitad respecto a mujeres con peso normal. Según Ana de Hollanda, coordinadora del grupo de Obesidad de la SEEN, “se estima que por cada punto de incremento en el índice de masa corporal (IMC) se reduce la probabilidad de embarazo espontáneo en un 10 por ciento. Y se calcula que, tras técnicas de reproducción asistida, por cada punto de aumento de IMC disminuye un 9 por ciento los nacimientos de recién nacidos vivos”.

Se reduce la posibilidad de embarazo

Respecto a por qué se reduce la posibilidad de embarazo, según esta experta, la obesidad se asocia a disfunción en la ovulación. Principalmente por la presencia del síndrome de ovario poliquístico. Aunque, incluso, sin que exista esta enfermedad, la obesidad altera la ovulación normal. El exceso de grasa corporal, mediada por la resistencia a la insulina, provoca alteraciones en las hormonas que regulan la ovulación. Y a su vez el exceso de tejido adiposo afecta de manera negativa a la calidad de los óvulos y su capacidad de fecundación, así como a la matriz o endometrio contribuyendo a una mayor tasa de abortos.

Por su parte, Assumpta Caixás, coordinadora del GT Síndrome de Prader Willi de la SEEDO, recordaba que la obesidad no solo afecta la fertilidad en las mujeres. “También un 20 por ciento de los hombres con obesidad tienen disminuida su fertilidad”.

En el caso del hombre, el aumento de tejido graso da lugar a una conversión de hormonas masculinas a estrógenos. Estos provocarán una disminución de las concentraciones de testosterona y de gonadotropinas. La calidad y cantidad del semen en pacientes con obesidad están afectadas, además, por el incremento de temperatura testicular y puede dar lugar a alteraciones en el ADN. En concreto, los hombres con obesidad tienen 3 veces más probabilidad de oligozoospermia (concentraciones bajas de espermatozoides) comparados con hombres con normopeso. De esta forma, se estima que la probabilidad de infertilidad puede aumentar un 10 por ciento por cada 9kg de exceso de peso.