El asma es una de las enfermedades más prevalentes que puede conllevar importantes consecuencias de no estar bien controlada. Una de las mejores formas de mantener este trastorno bajo control es la Unidad de Asma que hay en algunos hospitales de nuestro país. Las hay de diferentes tipos, pero todas ellas deben cumplir unos mínimos requisitos que ofrezcan una atención integral y multidisciplinar a las personas que tienen asma.

En España, más de 3 millones de personas padecen asma, muchos de ellos con la enfermedad en estado grave y mal controlada, pese a que los pacientes no son conscientes de esta amenaza a su salud. Para paliar esta circunstancia, las Unidades de Asma pueden ofrecer un manejo más individualizado y eficaz de este trastorno.

El doctor Luis Pérez del Llano, jefe de Neumología del Hospital Universitario Lucus Augusti, en Lugo, ha atendido a EL MÉDICO INTERACTIVO para hablar sobre estas unidades que el facultativo define como: un conjunto de Recursos Humanos y materiales enfocados al diagnóstico y tratamiento del asma, pudiendo ser uni o multidisciplinares y tener diferentes grados de complejidad.

En nuestro país, son dos las sociedades científicas capacitadas para acreditar las Unidades de Asma. Por un lado, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), que contempla tres tipos diferentes de unidades: las básicas, las especializadas y las de alta complejidad y, en cada nivel -además- puede otorgarse una calificación adicional de ‘Excelencia’. Por su parte, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) ha acreditado a 27 unidades de asma grave.

A juicio del neumólogo, “el hecho de que estén acreditadas por sociedades científicas fomenta la colaboración entre las diferentes Unidades de Asma, básicamente en la mejora de la formación continuada, en el establecimiento de estándares de calidad y en el desarrollo de estudios de investigación”.

Formados en asma

Una calidad que se ve reflejada en la asistencia que ofrecen, la cual varía también según el tipo de unidad de que se trate, variando desde lo más sencillo a lo más complejo. Sin embargo, hay un mínimo que deben de cumplir todas ellas y que pasa, entre otras cosas, por contar con profesionales formados específicamente en la patología, y con equipos que permitan pruebas sencillas, pero determinantes como las espirometrías.

“Deben ser especialistas con una acreditada formación en la enfermedad y con experiencia clínica, profesionales de Enfermería que sepan realizar de forma correcta las pruebas de función pulmonar y que tengan formación específica en la educación del paciente con asma, y otros especialistas que puedan servir de apoyo en el diagnóstico y tratamiento de las comorbilidades que se asocian a la enfermedad, como son la patología psiquiátrica, rinosinusitis crónica, reflujo gastroesofágico, obesidad, etcétera”, subraya el doctor Pérez del Llano.

La forma en la que se organiza el trabajo, tal como destaca el doctor del Hospital Lucus Augusti, comienza con la recepción de los pacientes diagnosticados o con sospecha de asma desde otras consultas hospitalarias, Atención Primaria o el servicio de Urgencias, y varía según el tipo de unidad de que se trate.

Tipos de Unidades de Asma

Entrando en el detalle, las unidades básicas de asma son consultas específicas que cuentan con personal especializado, aunque realicen su labor a tiempo parcial. Se estima que atienden a entre 100 y 250 pacientes al año y, la mayoría, disponen de una sala de exploraciones para realización de espirometrías, provocación bronquial inespecífica, medición del óxido nítrico en el aire exhalado y la posibilidad de realizar pruebas epicutáneas de alergia (prick test) y determinaciones inmunológicas en sangre.

Las especializadas deben estar lideradas por un neumólogo, cuentan con protocolos asistenciales; y con capacidad para hacer espirometrías inmediatas y atender urgencias de pacientes en el transcurso de sus agudizaciones, pero que no requieren de un ingreso hospitalario. También incluye una consulta para el asma de difícil control (ADC) y, desde SEPAR, recomiendan una coordinación específica con otras unidades como Pediatría, Otorrinolaringología o Alergología. Atiende hasta a 500 pacientes por año de media.

Por último, las Unidades de Asma de Alta Complejidad son las más completas en cuanto a asistencia del paciente. En ellas se amplían las labores y dotaciones de los especialistas en la atención del paciente que es totalmente multidisciplinar. De hecho, es requisito que tengan un mínimo de tres facultativos adscritos a la Unidad y dos enfermeras que realicen labores educativas con los pacientes.

Un aspecto importante de estas unidades es que deben llevar a cabo actividades docentes de pregrado y de postgrado por lo que, al menos, uno de los especialistas del equipo debe tener el título de Doctor. Se exige, además, la realización de una tesis o proyecto sobre asma dirigido desde la Unidad en los últimos cinco años. En el mismo sentido, estas unidades deben estar preparadas para desarrollar una labor investigadora con un mínimo de publicaciones de cinco trabajos originales. Estas unidades asisten hasta a 1.000 pacientes por año.

¿Son suficientes?

Existen muchas diferencias entre unas unidades y otras, pero -destaca el doctor Pérez del Llano- “pensamos que esto estimula la mejora de las Unidades con menor nivel de acreditación para la mejora”. También hay diferencias entre las unidades que encontramos en las diferentes comunidades autónomas, “aunque es rara la región que no tiene una Unidad de Asma acreditada”, añade.

En este sentido, le preguntamos al especialista si considera que hay suficientes consultas especializadas de asma y/o unidades en nuestro país para atender al gran número de pacientes que conviven con esta enfermedad, a lo que nos dice: “Creo que todavía hay margen para la creación de más Unidades de Asma. Personalmente, considero que cada Servicio de Neumología de un hospital de segundo o tercer nivel debería contar con una”.

No obstante, no es partidario de que todos los pacientes con asma deban ser tratados en una unidad, dado que “debe haber un flujo de pacientes constante y ordenado entre Atención Primaria y Atención Hospitalaria. Las Unidades de Asma deben centrarse en un diagnóstico objetivo de las personas con esta patología con una recomendación terapéutica para todos ellos, y con un esfuerzo más intensivo para lograr el control de la enfermedad en los pacientes graves”.

Educación del paciente

Una de las labores fundamentales que se realizan en las Unidades de Asma es la educación al paciente. Es habitual que esta tarea recaiga en el personal de Enfermería que adiestran a los pacientes tanto en el conocimiento de la enfermedad como de los recursos sanitarios del área en el que vive, la técnica inhalatoria correcta, cómo actuar ante un empeoramiento o una exacerbación, la medicación de rescate que deben usar o a qué lugar deben acudir para las evaluaciones.

En lo que respecta al correcto manejo de los inhaladores, el especialista explica que desde Enfermería se realiza una gran labor en enseñar a los pacientes la técnica a emplear, el uso de los inhaladores e, incluso, pueden ser determinantes a la hora de sugerir el tipo de dispensador más adecuado para cada paciente.

En este sentido, “los nuevos dispositivos Breath-Actuated Inhaler (BAI) son inhaladores de última generación que evitan problemas de coordinación al activarse con la propia inspiración del paciente y requieren un flujo inspiratorio bajo, lo que permite su empleo por personas con poca capacidad inspiratoria. Esto permite que la deposición del fármaco en el pulmón sea buena y que se logre un mayor efecto clínico con dosis más bajas”, añade el doctor.