El cáncer de páncreas ha sido una neoplasia genéticamente muy compleja y heterogénea, resistente de forma inherente a la mayor parte de las terapias convencionales. Sin embargo, en los últimos años se están logrando importantes avances en todos los estadios de la enfermedad.

En primer lugar,  los avances en las técnicas quirúrgicas y el empleo de tratamientos neoadyuvantes con esquemas más efectivos durante más tiempo  con o sin quimioradioterapia han permitido que un número cada vez mayor de pacientes puedan operarse, reconociéndose de este modo la importancia del manejo multidisciplinar del cáncer y que la cirugía deba realizarse en centros con gran experiencia y casuística.

Asimismo,  se han logrado grandes avances en el campo de la inmuno-oncología. Si bien aún no se dispone de tratamientos directamente aplicables a este tipo de tumor, se conoce que el microambiente tumoral es crucial en el cáncer de páncreas, y la presencia de células mieloides, macrófagos asociados al tumor y monocitos que supriman al sistema inmune, podría tener implicaciones terapéuticas en el futuro, especialmente en combinación con los inhibidores del punto de control.

Igualmente, es destacable el avance en la caracterización molecular del cáncer de páncreas. La identificación de los genes más frecuentemente mutados (KRAS, CDKN2A, TP53 y SMAD4), la identificación de dianas moleculares potenciales como las traslocaciones de ALK, presentes hasta en un 1,3 por ciento de los pacientes menores de 50 años, así como el reconocimiento del impacto de las mutaciones BRCA1/2 o la expresión de hENT1, que podría predecir la respuesta a gemcitabina al menos en el contexto adyuvante, han sido cruciales para una mejor comprensión de la enfermedad.

Aumento del número de casos

Si bien cada vez se avanza más tanto en su diagnóstico, como en su tratamiento, falta quizás avanzar en su prevención. Para 2030 se prevé un incremento en la incidencia de este tumor superior al 50 por ciento. Los motivos posiblemente estén relacionados posiblemente  con el envejecimiento poblacional, el aumento en la prevalencia de obesidad y otros factores aún desconocidos.

Actualmente, el cáncer de páncreas es el noveno tumor en frecuencia en España y, sin embargo, debido a su alta letalidad, supone la tercera causa de muerte por cáncer. En nuestro país se estima que se diagnosticarán 7.765 casos nuevos al año, con una mortalidad estimada para 2018 de 7.279 fallecimientos por año.

Pese al aumento del número de casos, estos últimos avances, dan esperanza en cuanto a la progresión de la enfermedad. Si bien  no se han producido mejorías destacadas en supervivencia, como en otros tumores, se han comenzado a identificar señales que indican mejoras en los tratamientos de estos pacientes. Un mayor porcentaje de pacientes logran ser intervenidos, se ha reducido el porcentaje de cortos supervivientes en la última década de un 63,5 por ciento  a un 50,6 por ciento y, sobre todo, ha aumentado el porcentaje de largos supervivientes de un 4,9 a un 12,7 por ciento.

Es decir, aunque las mejoras son discretas, estos pequeños avances están produciendo un beneficio muy significativo en la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes, y muy probablemente lo sigamos viendo en los últimos años. Así, la participación de los pacientes en ensayos clínicos es probablemente una de las mejores opciones terapéuticas en cualquier momento de la enfermedad.