La hipoglucemia, o nivel bajo de azúcar en la sangre, se produce cuando la glucosa en la sangre se reduce por debajo de los niveles normales, menos de 70 mg/dl. Los dos tipos fundamentales de hipoglucemias son en ayunas, que son las que se producen por falta de ingerir alimentos que contengan azúcar como los hidratos de carbono, y las secundarias a patologías o fármacos, que suceden por exceso de insulina en la sangre, hipoglucemia reactiva, por tumores del páncreas productores de insulina (generalmente benignos), inyección de insulina o toma de pastillas antidiabéticas de forma accidental o intencionada, por enfermedades de las glándulas suprarrenales (enfermedad de Addison), por insuficiencia de la glándula hipofisaria, por insuficiencia hepática grave, en pacientes operados del estómago, algunos tipos de cáncer y después de la ingesta excesiva de alcohol.

En líneas generales, se pueden clasificar en leves, que es cuando aparecen síntomas neurogénicos como consecuencia de la respuesta contrarreguladora hormonal. Los más comunes son el temblor, la sudoración fría y las palpitaciones. En las moderadas se producen síntomas neuroglucopénicos como consecuencia de la alteración funcional del sistema nervioso central cuando su único y casi exclusivo nutriente es deficitario. Los síntomas como falta de concentración, visión borrosa, somnolencia, alteraciones del lenguaje los puede resolver el paciente por sí mismo o solicitar ayuda. Las graves cursan con síntomas neuroglucopénicos graves, como alteraciones del comportamiento, pérdida de conciencia, convulsiones” y el paciente siempre necesitará la ayuda de otra persona.

Prevalencia

La prevalencia mayor de hipoglucemias la tienen los pacientes con DM tipo 1, seguidos de los pacientes DM tipo 2 y del resto de la población. Hay que tener en cuenta unas consideraciones de hipoglucemias de la diabetes 1 y 2. La tipo 1 puede aparecer a cualquier edad, pero se diagnostica con mayor frecuencia en niños y adolescentes. La hipoglucemia se puede presentar rápidamente en personas que estén tomando insulina y los síntomas aparecen cuando el nivel de azúcar en la sangre cae por debajo de 70 mg/dL. En la tipo 2 se produce trastornos metabólicos caracterizados por una elevación inapropiada de la glucosa en sangre, hiperglucemia, dando lugar a complicaciones serias, afectando a vasos sanguíneos y nervios. Incluso provocar un síndrome metabólico, elevando el riesgo cardiovascular y causar la muerte.

Por eso, en los diabéticos tipo 1 es muy importante que el paciente y la familia conozcan perfectamente dosificar la insulinas atendiendo a las mediciones de glucosa preprandial y postprandial, mientras que en los pacientes con tipo 2 las hipoglucemias suelen ser inducidas por los fármacos, principalmente por aquellos que tienen una vida media elevada.

Prevención

Para poder prevenir su aparición, es importante que la población general tenga concienciación sobre ellas. La sociedad en general no ésta preparada para afrontar éste problema, ya que existe una falta información por parte de las instituciones. No obstante, los profesionales sanitarios hacen mucho hincapié en su prevención y, de hecho, es lo que más valoran en el tratamiento antidiabético, según se desprende de un estudio realizado a médicos de familia y endocrinólogos españoles sobre sus preferencias por los beneficios de los tratamientos para la diabetes tipo 2.

En los últimos años se ha avanzado mucho en este campo y han aparecido nuevos antidiabéticos, fundamentalmente los IDPP4. Estos compuestos bloquean la degradación de las hormonas incretínicas, como la GLP-1, y aumentan sus niveles naturales en la circulación, lo que favorece el control glucémico. Aunque todos los fármacos antidiabéticos producen hipoglucemias,  los que más hipoglucemias producen son las insulinas, las sulfonilureas, las glinidas y las glitazonas, y los que menos producen son los inhibidores de la DPP4, los análogos de la GLP1 y los inhibidores de la SGLT2.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Eduardo Romero Ortega, Fernando Ramírez Gómez, Antonio Rodríguez Pérez, José Enrique Silva García, en Endocrinología Luis  Escobar Jiménez y en Medicina Interna Adolfo Bolea Lafont, todos del Hospital de Jerez de la Frontera. los médicos de Atención Primaria Andrés Álvarez González, Jesús Domínguez González, José María Fernández Toro del Centro de Salud Plaza Argel, de Cáceres. Rafael Guerrero Zamorano, Carmen Navarro Linares, Javier Palma Lafuente y María Paz Hazañas de la Linde, del Centro de Salud Nueva Málaga, y María Paloma Peláez Navalón, Francisco Linero Vázquez, José Miguel Barrientos Méndez y Ángel Bonillo Morales, del Centro de Salud Alahurín de la Torre, en Málaga.