Redacción, Madrid.- La Sociedad Española de Nefrología (SEN) ha difundido una serie de consejos para advertir de los riesgos y las complicaciones que puede sufrir el riñón a consecuencia de las altas temperaturas. Eduardo Junco Petrement, médico especialista en Nefrología y miembro de esta Sociedad Científica, explica que el calor excesivo puede provocar insuficiencia renal, así como otras complicaciones en el riñón.

 

Según el doctor Junco, este órgano tiene "una doble participación" en la respuesta a las temperaturas muy altas. "Por una parte, contribuye a la defensa frente al calor, pero por otra, el riñón puede sufrir las consecuencias del mismo", explica. Este experto indica que cuando la temperatura ambiente se eleva, el organismo sufre una vasodilatación cutánea para permitir que el calor interior se disipe hacia el exterior.

 

Esta redistribución de la sangre puede originar una disminución de riego sanguíneo en el riñón y, además, puede producir un descenso de la tensión arterial. Bajo estas circunstancias, el riñón disminuye la cantidad eliminada de orina (oliguria) para intentar ahorrar agua y contribuir a la defensa contra el calor. La orina en estas circunstancias es escasa y más concentrada.

 

Una pérdida excesiva de agua y sales por motivo de la sudoración, si no se reponen adecuadamente, puede dar lugar a la aparición de insuficiencia renal. "Pero la bebida solamente de agua, en presencia de sudoración profusa sin reponer sales, puede condicionar hiponatremia, con calambres, deshidratación, hipotensión e insuficiencia renal", señala el doctor Junco.

 

Cuando la pérdida de líquidos es excesiva y se acompaña de ejercicio físico violento, sin preparación adecuada, puede aparecer un nuevo mecanismo de lesión renal que es la rabdomiolisis. Como consecuencia de la destrucción de fibras musculares por el ejercicio, se libera mioglobina, una sustancia tóxica para el riñón que puede desencadenar un fallo renal o insuficiencia renal. Esto último es relativamente frecuente en atletas de larga distancia o maratón no habituados, sobre todo en épocas de calor excesivo.

 

Agravamiento de las enfermedades ya existentes

 

Finalmente, la SEN también advierte que existen algunas patologías renales que pueden agravarse en presencia de calor o sudoración excesiva, como es el caso de la enfermedad renal por cálculos o nefrolitiasis. En estas circunstancias, la disminución del volumen de orina, así como la eliminación de orina más concentrada, puede favorecer la aparición de cólicos nefríticos.

 

Algunos pacientes que padecen insuficiencia renal crónica no pueden concentrar adecuadamente la orina, por lo que en situaciones de calor excesivo pueden sufrir con más facilidad una deshidratación. Por otro lado, los pacientes que toman diuréticos, así como los que toman medicación para tratar la hipertensión arterial pueden padecer con más frecuencia e intensidad los efectos perjudiciales por el calor (deshidratación o bajada de la tensión arterial).

 

En opinión de los especialistas, durante el verano los síntomas renales que deben ser motivo de consulta médica son, fundamentalmente, la presencia de oliguria a pesar de una hidratación adecuada, la aparición de orina oscura-rojiza, el dolor cólico renal, la bajada de tensión arterial, aparición de calambres, etc.