Las cámaras térmicas podrían convertirse en un método útil para diagnosticar la artritis reumatoide (AR), según un estudio de la Staffordshire University (Reino Unido).

En el trabajo, publicado en la revista ‘Scientific Reports’, los pacientes con AR fueron examinados por dos reumatólogos. Un subconjunto de estos participantes se sometió a una ecografía diagnóstica realizada por un reumatólogo para asegurarse de que los participantes reclutados no tuvieran signos activos de sinovitis en mano y muñeca.

“Nuestro estudio muestra que los individuos cuyas temperaturas de la palma son inferiores a 31,5°C tienen más probabilidades de estar sanos; mientras que las personas cuya temperatura de la palma es superior a 31,5°C tienen más probabilidades de tener artritis reumatoide. De manera similar, para las temperaturas de los dedos, la temperatura es de 30.3°C”, explica el autor principal del trabajo, Alfred Gatt.

Los investigadores hipotetizan que esta diferencia de temperatura puede atribuirse a la actividad subclínica subyacente de la enfermedad o que el proceso inflamatorio original puede causar cambios térmicos irreversibles que persisten después de que la actividad de la enfermedad se haya resuelto. “Necesitaremos más estudios para corroborar esto”, puntualiza el máximo responsable de este trabajo.