Los cambios básicos en el estilo de vida tienen en cuenta la dieta, con un aumento de consumo de fibra y grasas mono y poliinsaturadas, la disminución del consumo de carbohidratos, evitando las grasas trans y reduciendo las grasas saturadas y el colesterol; la reducción del consumo de alcohol, sobre todo en las hipertrigliceridemias; la pérdida de peso, el abandono del hábito tabáquico y el aumento de la actividad física.

La modificación en el estilo de vida debe tener como objetivo la reducción de las cifras de lípidos y además debe perseguir alcanzar los objetivos en el resto de factores de riesgo cardiovascular: peso, presión arterial, glucemia, hábitos tóxicos y sedentarismo.

El cambio de estilo de vida pasa por ser una de las medidas más efectivas para la reducción del riesgo cardiovascular. No obstante, es difícil conseguirlo, sobre todo en pacientes de mayor edad.

Base inflamatoria

El conocimiento de la fisiopatología del proceso aterotrombótico muestra que el metabolismo del colesterol tiene un papel fundamental en la enfermedad cardiovascular. Se considera que la arterioesclerosis es una enfermedad de base inflamatoria, ya que está presente desde las fases iniciales, donde hay una disfunción vascular, hasta en las fases finales, donde aparecen las complicaciones trombóticas.

Aunque  no se considera el único factor, la calidad de las grasas de la dieta influye como acelerador del riesgo cardiovascular, por la influencia sobre el nivel corporal de colesterol.

Y es que  la oxidación lipídica tiene efectos claramente proaterogénicos a través del endotelio y la agregación plaquetaria, pero de forma más evidente y directa al oxidar las partículas LDL. Dicha oxidación puede ser modificada según el perfil de ácidos grasos de la dieta. Los antioxidantes naturales presentes en vegetales (vitamina E y C, ácido oleico, betacarotenos o flavonoides) pueden tener la capacidad de evitar este proceso deletéreo.

Dieta protectora

Por eso, una dieta rica en frutas frescas, cereales integrales,… tendría un efecto protector de la ateroesclerosis a través de este mecanismo.

Una de las medias no farmacológicas más efectiva para la reducción de los niveles de colesterol es la ingesta de una dieta baja en grasas, junto con frutos secos, como se ha demostrado en el estudio PREDIMED.

También hay que prestar atención al ejercicio físico. El efecto en la reducción de colesterol total, c-LDL, triglicéridos y el aumento de c-HDL es mucho mayor combinando los cambios de estilo de vida junto con el uso de nutracéuticos.

Otras opciones

Existen preparados que combinan diferentes productos naturales y que actúan de forma significativa tanto en la reducción de c-LDL y triglicéridos y al mismo tiempo elevan de forma moderada el c-HDL.

Dichos preparados contienen berberina, monocolina K, policosanoles, enzima Q10 y levadura de arroz rojo. Los ácidos grasos omega-3 pueden tener también su papel en la reducción de triglicéridos y probablemente eventos cardiovasculares. El consumo de pescado, como mínimo 2 veces a la semana, y de vegetales ricos en omega-3 favorece la reducción del riesgo cardiovascular.

Los fitoesteroles se encuentran de forma natural en aceites vegetales y en frutas, nueces, legumbres… Compiten con el colesterol en la absorción intestinal, disminuyendo los niveles de colesterol. El consumo de 2 gr al día de fitoesteroles reduce los niveles de CT y c-LDL entre 7-10%.

Fibra

En cuanto a la fibra, hay que recordar que el beta-glucano, fibra soluble presente en la cebada y avena, disminuye los niveles de CT y LDL. Sin embargo, se precisa dosis entre 3-10 gr/día para disminuir entre un 3-5% los niveles de c-LDL.

Por su parte, la berberina es una sal de amonio cuaternario del grupo de alcaloides de las isoquinolinas. Se encuentra en las plantas de la familia Berberis. Existe un metaanálisis donde se evaluó su efecto en lípidos plasmáticos, disminuyendo c-LDL y TG en mayor cuantía que en el grupo control.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Rafael Carlos Vidal Pérez, Óscar Prada Delgado, Iría Adriana Rodríguez Gómez, Inés Prieto López, Manuel Antonio Suárez Tembra y Manuel López Pérez.