La menopausia, entendida como el cese permanente de la menstruación, en ocasiones presenta síntomas y alteraciones en las mujeres. Uno de los órganos que pueden verse afectados es el ojo.

Tanto es así que el estudio ‘Prevalence of ocular surface disease symptoms in peri-and postmenopausal women’, publicado en la revista Menopause: The Journal of American Menopause Society, estimó en un 64% el porcentaje de mujeres que atraviesan la menopausia que presentan síntomas de la patología de la superficie ocular, como el ojo seco.

“El déficit de andrógenos y los cambios hormonales que supone la menopausia se han relacionado con un aumento de los síntomas por sequedad ocular” −asegura Laia Bisbe, oftalmóloga de la Unidad de la Córnea y superficie ocular del Servicio de Oftalmología del Superficie Ocular Hospital Universitario Vall d’Hebron−. “Las relaciones entre las hormonas y la alteración de la superficie ocular son complejas, y se cree que el principal problema es un déficit de andrógenos, más que los cambios en las hormonas propiamente femeninas, como son los estrógenos o la progesterona”.

“Tanto la superficie ocular (córnea y conjuntiva) como las glándulas lagrimales presentan receptores para estas hormonas. Sus alteraciones conllevarán cambios a nivel de la superficie. Estos son, principalmente, una pérdida de células caliciformes, que fabrican un moco que lubrica la superficie, y un déficit en la producción de las glándulas mismas”, añade la experta.

El envejecimiento también está asociado al ojo seco

Con todo, la oftalmóloga señala que el envejecimiento también tiene un efecto similar, por lo que “es difícil establecer la ecuación exacta” de qué lleva al ojo seco. Hay muchas las causas y factores que lo pueden producir.

Además, aunque la sequedad ocular pueda ser un síntoma de la menopausia, no es exclusiva de esta. La doctora recuerda que, a día de hoy, la mayor parte de la gente que trabaja con dispositivos móviles o pantallas presenta cierto grado de ojo seco. “El envejecimiento sería el principal factor responsable de la sequedad ocular”, señala.

También recalca que “la menopausia de por sí se ha relacionado con los síntomas por ojo seco tradicionalmente, pero parece que la terapia hormonal sustitutiva (que se da para tratar la sintomatología de la menopausia) también lo estaría”.

“Así que, en realidad, serían los cambios hormonales asociados a la menopausia los que darían alteraciones en la lubricación de la superficie ocular”, explica.

Cuándo hacer revisiones oculares periódicas

Por ello, la doctora Bisbe considera que se deberían realizar revisiones oftalmológicas a aquellos pacientes asintomáticos con antecedentes familiares de problemas o enfermedades oculares.

Y, “en general, lo correcto sería al menos una valoración a partir de cierta edad en paciente asintomático sin factores de riesgo ni antecedentes familiares”. “No por el mero hecho de ser menopáusicas o postmenopáusicas las mujeres deberían revisarse los ojos. En caso de presentar síntomas sería, entonces sí, aconsejable una valoración por el especialista”, añade.

¿Cómo se pueden evitar estos problemas?

Debido a que el ojo seco es multifactorial, la doctora señala que se puede abordar desde distintos frentes. Uno de ellos es la dieta. Los déficits en vitaminas A y D se ha demostrado que dan sequedad ocular. Además, es importante no abusar del uso de pantallas de dispositivos electrónicos.

Las calefacciones y aires acondicionados también pueden favorecer el ojo seco al resecar el ambiente. Y el estilo de vida, el estrés, y dormir poco o mal, también puede desencadenar en este problema, ya que el descanso nocturno es muy importante para la superficie ocular.

“En todo caso, una vez el paciente presenta síntomas por ojo seco (sensación de arenilla, picor, visión borrosa fluctuante que mejora al parpadear) es recomendable una valoración por el médico especialista (oftalmólogo especializado en superficie ocular), que le recomendará lubricantes oculares sin conservantes, descartando previamente que no haya ninguna enfermedad subyacente”, afirma.

“Lo que está claro es que la menopausia no es ninguna enfermedad y las molestias oculares de la sequedad ocular son frecuentes, tanto en hombres como en mujeres, a partir de cierta edad”, concluye la experta.