Los adultos supervivientes de cáncer, especialmente los diagnosticados en los últimos cinco años y/o con antecedentes de quimioterapia, tienen un mayor riesgo de fracturas óseas, específicamente de fracturas pélvicas y vertebrales, en comparación con los adultos mayores sin cáncer, según un nuevo estudio a gran escala realizado por investigadores de la Sociedad Americana del Cáncer (ACS).

Además, los supervivientes físicamente activos tendían a tener un menor riesgo de rotura ósea, y los supervivientes que fumaban estaban asociados a un mayor riesgo, según la investigación, que publican en el ‘Journal of the American Medical Association Oncology’.

"Investigaciones como ésta buscan formas de que los supervivientes de cáncer tengan una mejor calidad de vida después de su diagnóstico –resalta la doctora Erika Rees-Punia, científica principal de investigación conductual y epidemiológica de la Sociedad Americana del Cáncer y autora principal del estudio–. Las fracturas de pelvis y vértebras son algo más que huesos rotos: son graves y costosas".

Los investigadores analizaron los datos de los participantes de la Cohorte de Nutrición del Estudio de Prevención del Cáncer-II vinculados a las reclamaciones de Medicare desde 1997 hasta 2017.

Investigaron las asociaciones entre los diagnósticos de cáncer, incluyendo el tiempo transcurrido y el estadio en el momento del diagnóstico, y el riesgo de fracturas pélvicas, radiales y vertebrales (por separado y combinadas) en comparación con los adultos sin antecedentes de cáncer. En segundo lugar, examinaron las diferencias en el riesgo de fractura estratificadas por comportamientos modificables, tratamiento y tipo de cáncer.

Fractura ósea relacionada con la fragilidad

Los resultados mostraron que, entre los 92.431 participantes incluidos en el estudio, 12.943 experimentaron una fractura ósea relacionada con la fragilidad. En comparación con los participantes sin antecedentes de cáncer, los supervivientes de cáncer a los que se les había diagnosticado recientemente, en un plazo de cinco años, un cáncer en fase avanzada tenían el mayor riesgo de fractura.

El mayor riesgo de fractura en los supervivientes de cáncer se debió principalmente a las zonas de fractura vertebral y pélvica. En comparación con los supervivientes de cáncer que no recibieron quimioterapia, los supervivientes que recibieron quimioterapia tenían más probabilidades de sufrir una fractura; esta asociación era más fuerte en los cinco años siguientes al diagnóstico, pero seguía siendo sugerente cinco años después del mismo.

El estudio también demostró que la actividad física puede estar asociada a un menor riesgo y que el tabaquismo actual se asoció a un mayor riesgo de fractura entre los supervivientes de cáncer 5 o más años después del diagnóstico.

"Esperamos que nuestros hallazgos sirvan de guía clínica para la prevención de fracturas, que podría incorporar la actividad física con los profesionales del cáncer del ejercicio y los programas para dejar de fumar, para mejorar la calidad de vida después de un diagnóstico de cáncer", concluye Rees-Punia.