Redacción, Madrid.- Las evidencias científicas que hay que tener en cuenta en la práctica clínica en general, y en particular en relación a la hipertensión arterial, hace necesaria la revisión constante de las guías y protocolos de actuación en una patología como la hipertensión arterial, considerada como pilar básico de la prevención de las enfermedades cardiovasculares. De ello es consciente la Sociedad Española de Cardiología, que ha incluido en el último número de su publicación, "Revista Española de Cardiología", una actualización (2003) de las "Guías de Práctica Clínica en hipertensión arterial".

En el documento se hace referencia, entre otros aspectos, a la hipertensión arterial de "bata blanca" un fenómeno más frecuente de lo esperado, así entre el 20 y el 25 por ciento de los pacientes suelen presentar una reacción de alerta que determina hipertensión aislada en la consulta, lo que puede tener importantes implicaciones clínicas y terapéuticas importantes, ya que, entre otras cosas, puede inducir a la realización de diagnósticos erróneos, debiendo tener en cuenta los nuevos valores de referencia para estos casos, según recoge esta actualización clínica.

Por otra parte, se recoge que el beneficio del tratamiento antihipertensivo, se observa tanto en población joven como de edad avanzada según manifiestan los últimos estudios y metaanálisis realizados y que se actualizan en esta nueva versión de la guía de la SEC.

Los autores de la misma indican, además, que para la hipertensión arterial surgen continuamente nuevos compuestos que reducen más selectivamente la presión arterial, lo que obliga a una actualización permanente del médico, pero la cuestión es si estos fármacos ejercen una protección cardiovascular superior a los clásicos. En esta actualización se ofrece una detallada información de las indicaciones, clasificada por grupos terapéuticos, haciéndose referencia a los nuevos estudios que las avalan.

Por último, la nueva Guía de la SEC aborda situaciones clínicas especiales, como puede ser la asociación de otras patologías a la hipertensión arterial y su abordaje, y el tratamiento de otros factores de riesgo cardiovascular, que no estando en principio relacionados con la hipertensión arterial, contribuyen en gran medida a la aparición de procesos cardiovasculares.