Cardiólogos del Clínico San Carlos de Madrid han confirmado la relación entre la actividad física regular y la evolución de la COVID-19. Así, especialistas del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos de Madrid han elaborado un estudio con pacientes hospitalizados por COVID-19 que revela que mantener una actividad física regular aumenta hasta en ocho veces las posibilidades de supervivencia en estos pacientes respecto de aquellos que llevan una vida sedentaria. La investigación se ha publicado en la revista Infectious Diseases and Therapy.

Julián Pérez-Villacastín, director del Instituto Cardiovascular del Clínico, ha recordado que hasta el momento “se recomendaba controlar los factores de riesgo y realizar ejercicio físico pero sin mucha evidencia científica. A partir de ahora, realizar ejercicio físico de forma regular se convierte en un factor primordial. Este reduce ocho veces la posibilidad de fallecer por COVID-19 cuando la persona precisa ingreso hospitalario”.

Cardiólogos del Clínico San Carlos

Ricardo Salgado, cardiólogo del Clínico San Carlos, ha sido el primer firmante del artículo. En la misma línea que Pérez-Villacastín, ha dicho que se ha podido comprobar en pacientes hospitalizados con COVID-19 la trascendental influencia de la práctica de ejercicio físico en la supervivencia o mortalidad de estos pacientes.

Cuando se realizó un estudio estadístico para reconocer los factores realmente independientes se apreció que tanto una edad avanzada como el consumo de tabaco y la insuficiencia renal eran factores de riesgo independientes de mortalidad. Ya se había visto en estudios anteriores. “En nuestro estudio hemos observado cómo el sedentarismo aparecía como un factor predictor independiente de mortalidad”, ha dicho Salgado.

Resultados concluyentes

Los autores del estudio han reseñado que el grupo que mantenía una actividad física constante, ligera o moderada, presentaba un riesgo de mortalidad del 1,8% frente al 13,8% del grupo con un estilo de vida sedentario. Por tanto, las personas que hacen ejercicio regularmente tienen hasta ocho veces más probabilidades de supervivencia que las sedentarias.

Entre los principales hallazgos de esta investigación destaca que entre el grupo de las personas con un estilo de vida sedentario, comparado con el grupo más activo, había un mayor porcentaje de fumadores (6,7% por 3,6%) y de obesos (23,6% por 16,1%), respectivamente. También se observó en las personas sedentarias una mayor tasa de insuficiencia respiratoria (53,9% por 35,9%), mayor insuficiencia renal (14,5% frente a 6,3%), de síndrome de respuesta inflamatoria y mayor estancia hospitalaria.