El especialista Francisco León Hernández, médico cardiólogo intervensionista adscrito al departamento de Cardiología y Hemodinamia del Hospital Ángeles Lindavista y egresado del Centro Médico Nacional La Raza, habla en exclusiva para El Médico Interactivo México sobre las cardiopatías congénitas detectadas en una población aislada de origen maya con motivo del Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas.

Las enfermedades congénitas son comunes en comunidades cerradas, es decir, que conservan las características propias de esa población específica, procrean con familiares. Un ejemplo en nuestro país está en la comunidad maya al sur en la que se descubrió un número exagerado de niños con estas enfermedades.

En Bacalar, Quintana Roo, se realizó una reunión con comunidades muy cerradas de la zona, esto con el apoyo de Medical Mission Network, una organización no gubernamental y sin fines de lucro que ayuda a adentrar el equipo médico de primer mundo en zonas de escasos o nulos recursos médicos.

A través de diferentes empresas se encargan de financiar proyectos médicos, de vacunación o alimentación para comunidades de precariedad y difícil acceso.

Siendo el jefe de este proyecto se convocó a un equipo con 14 de los mejores cardiólogos del país, parte de ellos del Centro Médico Nacional S. XXI y Centro Médico Nacional la Raza, mismos que realizaron la detección y posteriormente el tratamiento quirúrgico de estas enfermedades congénitas provocadas por la consanguinidad genética.

Junto con el equipo, se exploró a 215 niños mayas en los cuales encontraron cardiopatías congénitas impresionantes como persistencia de conducto arterioso, comunicación interventricular, doble vía de salida de ventrículo derecho, entre otras, cuya gran mayoría son atendibles de forma quirúrgica y que son prácticamente incurables o intratables sin acceso a un hospital, es decir que, en su opinión, “son pacientes que el mundo olvidó y gracias a esta organización y la desinteresada labor médica, ahora son niños sanos”.

Es importante precisar que éste tipo de padecimientos deben corregirse a una muy temprana edad para aumentar las posibilidades de vida del paciente, pues si el diagnóstico excede los 14 o 15 años de edad hay riesgo de padecer una enfermedad más grave todavía como es la hipertensión pulmonar, una patología que no tiene cura y ofrece una muy baja calidad de vida, pocas probabilidades de supervivencia a costos altísimos.

Este proyecto fue único en el país y contó con la participación y apoyo de la Asociación Nacional de Cardiólogos de México (ANCAM) durante mi gestión como presidente en el periodo 2016-2018. De manera personal, este proyecto se convirtió en un motor de vida para mí y para todos los asistentes.

El impacto fue tal “que continuar este proyecto será parte esencial de mi vida, para lo cual agradecen a Mortara Instrument, quienes proporcionaron los equipos electrocardiográficos y ecocardiográficos portátiles nuevos para diagnosticar donde quiera que fuera necesario, en este caso, en la selva maya. Tuvimos el apoyo de hospitales parte del sector salud en la zona mediante los cuales se realizaron algunas de las operaciones más urgentes”, señala.

“El mensaje es sembrar una semilla que cambie a los modelos deficientes por nuevos modelos de asistencialismo en salud, porque si un niño no tiene salud, no tiene nada. Creo que estas acciones deben realizarse por todo el país buscando las comunidades marginadas que requieren urgentemente este tipo de apoyo que se traducirá en mejorar las posibilidades de de vida de estos niños a través de la salud con programas cien por cien comunitarios”, apunta.

En necesario ofrecer más que un alimento de un día o una vacuna, hay que pensar en salud a mediano y largo plazo para ofrecer una mejor calidad de vida, porque sin salud no se tienen más oportunidades, hay que sensibilizar a los tomadores de decisiones para ayudar a otorgar mayores posibilidades a los niños en comunidades limitadas y de escasos recursos, explica este experto.

El médico de primer contacto es una importante pieza en la salud de la población porque son ellos quienes atienden a la mayor cantidad de pacientes, sin embargo, es necesario capacitarlos y que ellos mismos sean conscientes del alcance de sus capacidades y saber referenciar un problema cuando necesita de un nivel de atención especializado y a su vez el especialista debe reconocer un nivel de subespecialidad y todo en favor de la salud del paciente.