El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) ha puesto en marcha un sistema innovador de evaluación de las estructuras y procesos asistenciales que se basa en Auditorias Sanitarias Colaborativas. Se trata de una evaluación de la asistencia sanitaria realizada de manera conjunta entre auditores expertos de la administración y profesionales sanitarios que forman parte de centros de salud, servicios o unidades similares a las que se audita.

El objetivo es realizar una metódica evaluación de los diferentes servicios o centros por profesionales que trabajan en servicios o centros similares en aras de detectar defectos e ineficacias en los procesos asistenciales. Por poner un ejemplo, los profesionales sanitarios de Cuenca auditan en Talavera, estos valúan los centros de Toledo cuyos profesionales, a su vez, lo hacen en Guadalajara; y de esta forma van rotando por toda la región.

“Es una forma de implicar a los especialistas y otros profesionales sanitarios en el proceso de evaluación de otros centros o servicios similares, lo que les reporta información muy válida e inmediata para su propio trabajo”, explica Rafael Peñalver, subdirector médico de la Gerencia de Coordinación e Inspección del Sescam y promotor de esta iniciativa.

La gran ventaja que aporta este método, cuyas primeras experiencias se realizaron hace dos años, es que al identificar las insuficiencias de los centros, servicios o unidades también se proponen áreas de mejora con medidas concretas y adecuadas, ligadas a un cronograma de implementación, que propician su corrección inmediata.

“Una obtención de resultados inmediatos que generan soluciones realistas al término de cada auditoría”, recalca Peñalver. “Por otro lado, esta forma colaborativa de trabajar genera un intercambio de conocimiento entre colegas, experiencias y profesionalidad que les aportan valor para su labor diaria”, destaca.

 La labor de los inspectores

Los profesionales sanitarios tienen como elemento común en las auditorias colaborativas a los inspectores sanitarios ajenos a la unidad auditada que aportan independencia, objetividad, planificación y rigurosidad con la que se deben llevar a cabo las diferentes evaluaciones.

Hasta ahora, el modelo de auditorias sanitarias colaborativas se ha realizado en servicios de Urgencias, en las Unidades de fisioterapia de Atención Primaria, en los Hospitales de Día Oncohematológicos y en Unidades de Salud Bucodental, aunque su recorrido puede ser mucho más amplio. A juicio de Peñalver, “se trata de una herramienta interna de los servicios de salud efectiva que ha demostrado aportar ventajas para los profesionales sanitarios y de la inspección, el paciente y la Administración por su valor de homogenización de procedimientos y actuaciones, por lo que podría ser fácilmente extrapolable y replicable en otras regiones y servicios de salud”.