Las dolencias cardiovasculares han escalado en unos pocos años hasta la primera posición entre las causas de mortalidad en el mundo occidental. Sólo en Catalunya, más de 11.100 muertes cada año (el 19% de todas) obedecen a dos de estas enfermedades más comunes, el accidente vascular cerebral y la cardiopatía isquémica. Aunque el índice de mortalidad se reduce, la incidencia de estas patologías aumenta por los factores que las desencadenan y el mayor envejecimiento de la población. Cada día hay más enfermos del corazón que requieren atención sanitaria, y a menudo su vida depende de que sean tratados más o menos rápida y adecuadamente, según recoge el diario LA VANGUARDIA en su edición del lunes, 17 de febrero.

Por ello, el Departament de Sanitat aprobó la semana pasada el plan de Atención Integral a la Cardiopatía Isquémica 2003-2005. Acelerar la asistencia a estos enfermos, antes de que lleguen al hospital y una vez allí, y potenciar su rehabilitación para evitar recaídas, con una mayor colaboración entre cardiólogos y centros de atención primaria (CAP), son los principales ejes del plan, destaca el conseller Xavier Pomés.

Aunque el plan se centre en la cardiopatía isquémica (anginas de pecho, infartos, dolor torácico inconcreto), busca mejorar la atención de todas las patologías cardiovasculares, que comparten factores de riesgo y urgencia de tratamientos. En otoño, un grupo de médicos ya alertó de que estudios hechos el 2000 en un centenar de hospitales catalanes indicaban que se tarda una media de 5 horas desde que una persona sufre síntomas de cardiopatía hasta que llega al hospital, y allí pasa una media de 67 minutos hasta que ser tratada, por ejemplo, con fibrinolíticos, un fármaco que diluye la obstrucción de las arterias.

El plan de Sanitat determina la prioridad uno para los enfermos del corazón. No precisa en qué tiempo deberá atenderse al paciente, pero prevé reducir esperas y trámites en toda Catalunya potenciando servicios en los centros sanitarios (hemodinamia, cirugía cardiaca…) y estableciendo "circuitos rápidos" "algunos centros ya los tienen, sobre todo, para los equipos de emergencias" para acelerar el envío de un paciente con dolor torácico de cualquier CAP a un hospital o para que allí ingrese de inmediato en el servicio indicado (cardiología, UCI…) y le trate el especialista.

Acelerará también la primera asistencia la instalación de desfibriladores, los reanimadores de descarga eléctrica para casos de paro cardiaco, en 250 CAP y 250 ambulancias, con lo que se espera reducir los casos graves y las muertes. La mayoría de los equipamientos carece ahora de estos aparatos. A esta medida se destinarán 2,7 millones de euros para la compra de aparatos y la formación o revisión de conocimientos de los 7.600 trabajadores de los centros de primaria y 1.500 técnicos de ambulancias. Igualmente, se estudia que pueda administrarse fibrinolíticos a un paciente fuera del hospital (en un CAP o en equipos de emergencias), como piden algunos médicos.

Una vez el paciente, especialmente el que ha superado un infarto, sea dado de alta en el hospital "hay 7.500 altas hospitalarias al año por infartos de miocardio", se intensificará su seguimiento y rehabilitación cardiaca con programas en que deberán coordinarse el especialista del hospital, los médicos del ambulatorio y la familia del paciente. Sanitat se plantea un seguimiento postinfarto del paciente sobre todo durante los primeros 30 días y hasta un año después, haciendo hincapié en la rehabilitación para evitar un segundo infarto.

La conselleria va a destinar 811.000 euros a estas actuaciones y 66.000 a estudios del tratamiento de los infartos en los hospitales para mejorar la intervención, según indicó Maria Antònia Viedma, directora del área sanitaria del Servei Català de la Salut.

El plan de cardiopatías también propone ir a la raíz: intensificar la prevención de los factores de riesgo de las dolencias cardiovasculares mejorando en la atención primaria el diagnóstico, control y tratamiento de personas con hipertensión, colesterol alto y obesidad o aumentando los programas educativos para llevar una dieta sana y evitar el sedentarismo o el consumo excesivo de tabaco y alcohol. Igualmente, quiere garantizar la equidad de tratamiento en todos los centros, por lo que se elaborarán protocolos con las pautas de actuación más aconsejables.

Todas estas actuaciones se han pactado tras consultar el Departament de Sanitat a sociedades científicas (desde cardiólogos hasta médicos de familia), hospitales, grupos de expertos o los servicios de emergencias del 061.

La aprobación del plan catalán coincidió con el anuncio por parte del presidente del Gobierno, José M.ª Aznar, de un plan similar que elaborará el Ministerio de Sanidad. En la conselleria se mira con escepticismo esa iniciativa y se apunta que aportará poco a las medidas que prevé implantar Catalunya.