Es posible prevenir la diabetes con distintas intervenciones dietéticas. Y el número de muertes por cáncer de pulmón con el fin del consumo de tabaco. Pero, si hablamos de patologías de salud mental, ¿se puede hacer una prevención primaria? “La respuesta es sí, con mayúsculas”, asegura Celso Arango, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría.

“Y no porque lo diga yo, sino por la enorme cantidad de evidencia científica recopilada a lo largo de las últimas décadas”, ha añadido el psiquiatra. Lo ha hecho en una mesa dedicada a la prevención en salud mental de las VII Jornadas de Encuentros entre Investigadores en Salud Mental, Pacientes y Familiares.

En estas jornadas, coordinadas por Jerónimo Saiz Ruiz, de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), y José Manuel Montes, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), investigadores, pacientes y familiares han puesto en común sus puntos de vista sobre la atención, prevención o promoción de la salud mental.

La prevención comienza en los padres

La mayor parte de los trastornos mentales debutan en la infancia o la adolescencia, por lo que el presidente de la SEP ha asegurado que la prevención en salud mental ha de hacerse desde las edades más tempranas de la vida. “Incluso antes de la concepción”, ha incidido.

En su opinión, “algunos de los mejores preventivistas en salud mental son los ginecólogos, obstetras y neonatólogos”. La edad de los padres influye, por ejemplo, como también lo hace el estrés que tengan o que fumen cannabis. Todos estos son factores que harán que los niños, una vez que nazcan, tengan mucho más riesgo de padecer un problema de salud mental, como la esquizofrenia.

Con todo, sigue sin hacerse una buena prevención en salud mental en España. Y eso que “es coste-eficiente”. El trabajo ‘Promoción de la salud mental y prevención de enfermedades mentales: el caso económico‘, publicado en Reino Unido, mostró que la mala salud mental contribuía con casi el 23% de la carga general de la enfermedad en comparación con aproximadamente el 16% de cada cáncer y enfermedad cardiovascular.

Dinero destinado a la prevención, dinero que vuelve

Los autores, Martín Knapp, David McDaid y Michael Parsonage, quisieron saber cuánto dinero se recupera por cada libra invertida en distintas formas de prevención en salud mental. Investigando, observaron que mientras que en la depresión en diabetes se recuperaba 0,33 libras, en la detección temprana de psicosis eran 10,27; 43,99 en cursos sobre el suicidio a médicos de Familia; y 83,73 libras en prevención de desórdenes de conducta mediante programas de aprendizaje emocional y social.

“Con estos datos, cuesta comprender cómo todavía no ha calado más el mensaje de que se puede mejorar la salud de los ciudadanos y a la vez ahorrar dinero invirtiendo en salud”, ha concluido Arango.

En la mesa también ha estado Mercedes Navío, coordinadora de la Oficina Regional de Salud Mental y Adicciones de Madrid, que ha incidido en que “está claramente identificado como candidato a la prevención primaria, o a la mejora de la salud en general, la protección frente a las violencias en un sentido amplio”. También las adicciones.

El suicidio, un problema desigual entre las distintas CC. AA.

Asimismo, Navío ha mostrado las diferencias de las tasas de suicidio por 100.000 habitantes entre las distintas comunidades autónomas: las del Principado de Asturias y Galicia prácticamente duplican la de la Comunidad de Madrid.

Para hablar sobre este problema ha estado en la mesa de estas jornadas, en las que colabora Lundbeck, Carles Alastuey, vicepresidente de Despres del Suïcidi – Associació de Supervivents (DSAS). Él ha señalado la necesidad de “desplegar estrategias en una red muy amplia”. No basta con limitarse a los servicios de Atención Primaria o de Salud Mental, sino que hay que llegar al personal del mundo social, a los servicios de emergencias, a los colegios e institutos y a los técnicos de educación, entre otros.

Entre lo que queda por hacer para prevenir estos problemas, y también contra el estigma que acarrean, Alastuey ha señalado que “es indispensable que se desplieguen planes dotados económicamente de mejora de la Salud Mental en todo el territorio de España”.

También se necesita más dotación de profesionales dedicados a la Salud Mental en el Sistema Nacional de Salud, además de la "implantación de procedimientos transversales de mejora de la salud emocional en centros de trabajo y educativos". "El aumento de las muertes por suicidio debe ser abordado como una situación de emergencia", ha enfatizado.