Actualmente hay en marcha 29 ensayos clínicos de terapia celular frente a la COVID-19 en todo el mundo, con China a la cabeza, seguida muy de cerca por Estados Unidos y España. Como explican los expertos, existe fundamento biológico y clínico en el empleo de células madre mesenquimales como terapia celular para esta enfermedad. Especialmente en las fases en las que se detecta un proceso inflamatorio agudo. También en estadios más precoces, por su efecto 2 inmunomodulador.

Así se ha puesto de manifiesto en la 14ª edición del curso “Cell therapy from the bench to the bedside and return”. En el mismo ha intervenido José María Moraleda, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca. “Numerosos estudios con más de 3.000 pacientes ponen de relieve el gran poder antiinflamatorio de estas células madre mesenquimales. Ya hay experiencias preliminares, realizadas por grupos chinos. Estas han demostrado la eficacia de la infusión de células madre mesenquimales obtenidas de sangre de cordón umbilical en pacientes con COVID-19”.

Células madre mesenquimales en España

En España existen seis estudios al respecto. Los mismos se llevan a cabo en la Fundación Jiménez Díaz (Madrid); el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús (Madrid); el Hospital Universitario Puerta de Hierro (Madrid); el Banc de Sang i Teixits (Barcelona); la Red Andaluza de Terapias Avanzadas y la empresa biotecnológica Citospin (Valladolid). Lo que une a estas investigaciones es que utilizan diferentes tipos de células madre mesenquimales, aunque son divergentes en número de pacientes.

Asimismo, grupos de TerCel han publicado recientemente en ‘The Lancet’ una serie de 13 pacientes intubados con COVID-19 y Síndrome de Distrés Respiratorio Agudo. Estos fueron tratados con células mesenquimales alogénicas por uso compasivo.

“Ningún paciente tuvo efectos secundarios graves y nueve mostraron mejoría clínica, radiológica y de biomarcadores”, afirma Moraleda. “Siete pacientes pudieron ser extubados y dados de alta de la UCI una semana después de la infusión”, añade. Estos datos “demuestran la seguridad y el potencial efecto beneficioso de estas células y justifican el desarrollo de los ensayos anteriormente referidos”.