La microbiota y los probióticos, en este momento, son de extraordinaria relevancia en la modulación del sistema inmunitario. “Tenemos un gran nicho de oportunidad en el concepto de inmunomodulación en las patologías infecciosas respiratorias”, según ha explicado el Dr. Pedro Gutiérrez-Castrellón, del Hospital General Manuel Gea González, de Ciudad de México. Su presentación Probiotics as modulators of immune response in viral infections se ha desarrollado dentro de la mesa redonda Microbiota, probióticos y COVID, que ha tenido lugar en el I Congreso de la Sociedad Iberoamericana de Microbiota, Probióticos y Prebióticos (SIAMPyP), celebrado de forma conjunta con el XII WORKSHOP de la Sociedad Española de Microbiota, Probióticos y Prebióticos (SEMiPyP), en Madrid.

Tal y como ha recordado el investigador, la microbiota juega un papel fundamental en la inmunidad del ser humano. [Ver videoentrevista completa del Dr. Gutiérrez-Castrellón en el final de la noticia]

Diferentes investigadores alrededor del mundo, incluyendo su grupo de investigación, han demostrado que determinadas cepas de probióticos, a dosis concretas y administradas con una frecuencia específica tanto en niños, como en adultos y ancianos, pueden reducir la gravedad de las infecciones y pueden acortar manifestaciones clínicas que generan mucho deterioro en la calidad de vida. De hecho, “hemos demostrado que en pacientes con COVID-19 leve con cepas de probióticos muy específicas se reduce el curso clínico de la enfermedad”.

Modulación de la inflamación

En el citado estudio, “hemos visto un perfil modulador de la inflamación a partir del día 7 en este grupo de pacientes, que con sintomatología leve sí tenían carga viral, constatada por PCR”, viéndose una disminución de la proteína C-reactiva.

En dicho estudio, realizado en colaboración con el Dr. Jordi Espadaler, director de Innovación de AB-BIOTICS, “empleamos un conjunto de cepas de probióticos muy específicas. El estudio demostró que en sujetos con COVID-19 leve el curso clínico de la enfermedad se reduce de manera significativa. Es algo verdaderamente importante”, ha detallado el Dr. Gutiérrez-Castrellón.

Otro de los hallazgos que ha destacado el experto ha sido que la gravedad de las manifestaciones tanto respiratorias como no respiratorias se redujeron de manera importante. De hecho, “los sujetos mejoraron en su calidad de vida”.

Carga viral

Uno de los aspectos más importantes es la reducción de la carga viral. “Cuando un individuo se infecta por SARS-CoV2 y desarrolla la COVID-19, un aspecto muy importante es la evolución que tiene la carga viral. Mientras se mantiene alta, el sujeto no solo va a mantener manifestaciones clínicas, sino que tiene el riesgo de complicarse y de necesitar hospitalización; y, desafortunadamente, de poder fallecer”, ha indicado el Dr. Gutiérrez-Castrellón, quien ha añadido que “nosotros hemos demostrado que en los sujetos que recibieron esta combinación específica de probióticos se redujo la carga viral y, al mismo tiempo, su perfil de inmunidad y de inflamación mejoró”.

Medicina Traslacional

Para el investigador, este hallazgo es importante no solo desde el punto de vista clínico, sino desde el punto de vista de la Medicina Traslacional.

El experto ha concluido su presentación en el congreso comentando que “esto nos permite tomar este conjunto de evidencia y trasladarlo el día de mañana a una política pública basada en una evidencia contundente que nos permita empezar a pensar en estas alternativas terapéuticas”.

Cepas empleadas

Por su parte, el Dr. Jordi Espadaler, que también ha participado en la citada reunión, ha recordado que los pacientes con COVID-19 leve tratados con el probiótico AB21 tenían unos niveles de anticuerpos IgG e IgM contra el virus SARS-CoV2 más altos a los 15 días, y el efecto se mantenía también a los 30 días, que era aún mayor.

Las cepas contenidas en AB21 son tres lactobacilos y un pediococcus: L. plantarum CECT 7484 (KABP-022), L. plantarum CECT 7485 (KABP-023) y L. plantarum CECT 30292 (KABP-033) y Pediococcus acidilactici CECT 7483 (KABP-021).

Dichas cepas expresan una proteína (plnG) en cantidades superiores a todos los demás plantarum y son reconocidas por el sistema inmune. Un sistema inmune más activo va a reaccionar más deprisa y va a encontrar virus escondidos, como se ha visto en el citado estudio, presentado en este congreso.

Ver videoentrevista del Dr. Pedro Gutiérrez-Castrellón, pediatra. Hospital General Dr. Manuel Gea González. Sec. Salud México: