Redacción.- La disfagia, ya sea de carácter anatómico o funcional, afecta a un 33 por ciento de los pacientes agudos y a un 66 por ciento de los pacientes que precisan asistencia a largo plazo, según han señalado desde la Sociedad Española de Nutrición Parenteral y Enteral (SENPE).La importancia de esta dolencia es patente por los riesgos que conlleva de deshidratación, posibilidad de broncoaspiración de alimentos que puede derivar en infecciones respiratorias, así como el hecho de que no poder ingerir correctamente lleva al paciente a un empeoramiento general de su estado de salud debido a la desnutrición.

Como ha señalado Cleofé Pérez Portabella, dietista supervisora de la Unidad de Nutrición de un hospital barcelonés, "todas las personas tienen unas necesidades energéticas determinadas que se modifican en procesos de enfermedad y, en el caso concreto de la disfagia, esta alteración conlleva además un riesgo de atragantarse con los alimentos. Por este motivo, las necesidades de estos pacientes son una dieta suficiente en nutrientes y adaptada a la textura idónea para facilitar la deglución en estas situaciones".

Para evitar estas complicaciones en el marco del XIX Congreso Nacional de la SENPE, celebrado en Murcia , se realizó un taller para abordar esta patología "de la evidencia clínica a la cocina dietética", con el fin de atender las demandas de cuidadores, profesionales del mundo de la alimentación y nutrición así como de los afectados por esta patología. Dicho taller, patrocinado por Novartis Consumer Health, buscaba desarrollar nuevas técnicas de cocina resolver la alimentación de este tipo de pacientes ofreciéndoles platos con los nutrientes necesarios junto a una presentación similar a los platos hechos en casa. Según ha explicado Joseba Lozano, el jefe de Estudios de la Escuela Superior de Hostelería de Artxanda "el taller ha servido también para ayudar al profesional sanitario a detectar precozmente la disfagia y poder actuar de manera preventiva para evitar posibles complicaciones que agravan la situación clínica del paciente e incrementa los costes sanitarios. Y, en definitiva, para facilitar a los profesionales implicados, las herramientas necesarias para resolver la alimentación de este tipo de pacientes".

"En los afectados por la disfagia, todos los nutrientes son necesarios y deben ser administrados de forma suficiente y equilibrada. Se deben presentar en cantidades suficientes y con la consistencia adecuada para que el paciente sea capaz de digerirlos sin riesgos" ha insistido Lozano.