Redacción, Madrid.- Según la estimación de los expertos, entre el 0,5 y el 1 por ciento de la población está afectada por artritis reumatoide, y un porcentaje similar sufre espondilitis. La artritis psoriásica, afecta a un número que oscila entre el 5 y 7 por ciento de los pacientes que padecen psoriaris cutánea, que representan en torno al 2 por ciento de la población.

El tratamiento que perciben estos pacientes parece haber experimentado un notable avance con la utilización de las terapias biológicas, las cuales, en opinión de expertos, han mostrado gran eficacia en el alivio de los síntomas provocados por algunas de estas patologías como la artritis reumatoide, retrasando la progresión de la enfermedad y mejorando la capacidad funcional y calidad de vida relacionada con la salud.

Desde el inicio de su empleo, las terapias biológicas han ido ampliando su campo de indicaciones. Aunque comenzaron su aplicación en casos de artritis reumatoide, luego se han extendido al tratamiento de la artritis idiopática juvenil, que aparece en niños, y se ha detectado que también funcionan frente a la artritis psoriásica y la espondilitis anquilosante, diversas formas de enfermedades inflamatorias articulares contra las que estos tratamientos han resultado eficaces.

Hasta el momento, los resultados han sido calificados por especialistas en Reumatología de muy favorables, hasta el punto de que "en un 70 por ciento de los pacientes que no estaban bien controlados con las terapias tradicionales ha mejorado notablemente el dolor "incluso hasta desaparecer en algunos casos", se ha reducido la inflamación, ha aumentado su capacidad funcional y se ha retrasado la progresión de la enfermedad", según aseguran éstos.

En este sentido, el Hospital Universitario de Guadalajara ha sido uno de los pioneros en el uso de estos tratamientos. "Las terapias biológicas van dirigidas específicamente contra dianas determinadas, responsables de la inflamación, el dolor y el daño articular que aparece en las formas inflamatorias de reúma", tal como ha explicado el doctor Jesús Tornero, jefe de la Sección de Reumatología del centro sanitario y actualmente presidente electo de la Sociedad Española de Reumatología (SER).

La función que ejercen estos nuevos fármacos es el bloqueo de esas sustancias, entre las que se encuentra el denominado Factor de Necrosis Tumoral (TNF por sus siglas en inglés), una de las principales moléculas implicadas en la artritis reumatoide, o la interleuquina-1, tal como ha añadido el especialista.

"Ha sido un salto cualitativo importante del que se han podido beneficiar muy pronto los pacientes de Guadalajara, algunos de los cuales llevan ya en tratamiento con terapias biológicas casi cinco años", ha subrayado este reumatólogo.

El Hospital de Guadalajara participa en la actualidad, junto con otros 70 centros de toda España, en la elaboración de una base de datos creada por la SER para mejorar el conocimiento sobre la seguridad de los tratamientos con terapias biológicas. Este registro, denominado Biobadaser, mantiene un seguimiento prospectivo de seguridad de todos los pacientes tratados con estos fármacos en los hospitales que están adheridos al estudio. Cualquier alteración, trastorno o reacción adversa que aparezca se comunica a la base de datos, lo que permite establecer estrategias de prevención.

Tornero ha destacado, asimismo, que son pocos los países que tienen una base de datos similar en Europa. "En este aspecto, que es un modelo a seguir, España fue pionera, sólo por detrás de los países escandinavos", afirma.

La explotación de esta base de datos, casi cuatro años después de su creación, confirma lo que ya apuntaban las investigaciones iniciales: que las terapias biológicas son bien toleradas en general, resultan seguras con una correcta utilización y no presentan mayor cantidad de acontecimientos adversos que los tratamientos existentes anteriormente.