.El segundo lunes de febrero de cada año se conmemora el Día Internacional de la Epilepsia. En España, 15 de cada 1.000 personas van a tener epilepsia en algún momento de su vida. Además, un tercio la padecerá activamente, lo que la convierte en una de las enfermedades neurológicas más frecuentes.

Así lo ha puesto de manifiesto Carmen Mateos, directora médica del Centro Especializado en Rehabilitación de ORPEA Madrid Mirasierra.  Según la misma “el 60 por ciento de las personas ingresadas en el centro con diagnóstico de epilepsia la padecen a consecuencia de un daño cerebral adquirido (ictus, traumatismo cráneo-encefálico, tumores o vasculitis)”. De hecho, aunque algunos tipos de epilepsia tienen influencia genética, más de la mitad de los casos no tienen una causa identificada, y muchos se relacionan con patología neurológica la causa. No obstante, en mayores de 35 años la principal causa de tener epilepsia son los accidentes cerebrovasculares.

“Los síntomas de una crisis dependen de la zona del cerebro donde se produce esta alteración”, añade José Luis Moñino, médico del mismo centro. “Estos pueden pueden consistir en movimientos generalizados, bruscos e involuntarios”. Sin embargo, no es tan conocido que también pueden traducirse en alteraciones de la percepción. Por ejemplo con alucinaciones o sensación de haber vivido ya una situación. También en el comportamiento (la persona comienza a hacer gestos como frotarse las manos, chupeteos…), o movimientos solo en una parte del cuerpo concreta.

Tratamiento en caso de tener epilepsia

El tratamiento de primera línea de esta enfermedad es farmacológico, con medicamentos llamados ‘antiepilépticos o anticomiciales’. Algunos pacientes requieren combinar varios de estos fármacos para conseguir un adecuado control de las crisis. Además, en ocasiones, en pacientes de daño cerebral adquirido, estos tratamientos pueden ser beneficiosos para el control de otros síntomas de su problema neurológico de base. Pueden mejorar sus aspectos conductuales, como la agitación psicomotora, el estado de ánimo, la calidad del sueño o el dolor de origen neurológico entre otros.

Aun así, desde el centro especializado en rehabilitación recuerdan que “encontrar el medicamento y la dosis correcta puede resultar complejo”. Todo ello, teniendo en cuenta la “múltiple aplicación” de este tipo de fármacos en rehabilitación. Por ello, “contar con los profesionales de Psiquiatría resulta especialmente enriquecedor”, en referencia a la vinculación corporativa y colaboración asistencial que existe con la Clínica López Ibor.