A día de hoy, no existe una guía clínica con pautas sobre cómo manejar a los pacientes crónicos complejos. Un problema si se tiene en cuenta que se estima que hasta un 61 por ciento de los pacientes hospitalizados en Medicina Interna presentan este perfil. De hecho, hasta el 50 por ciento de los ingresos se pueden deber a patologías descompensadas de pacientes crónicos complejos.

Para analizar esta realidad, más de 400 internistas participaron online en la VIII Reunión Virtual de Pacientes Crónicos Complejos de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Cabe tener en cuenta que debido al creciente envejecimiento poblacional y la mayor exposición a hábitos de vida no saludables, se modifican los patrones de multimorbilidad y la forma de enfermar.  Por este motivo este tipo de pacientes son cada vez más frecuentes.

Se trata de pacientes con alta carga de enfermedad crónica. Generalmente son de edad avanzada. Tienen frecuente fragilidad, disminución de la autonomía personal, deterioro funcional y cognitivo, polimedicación. Todo ello lleva a altas necesidades de soporte social y recursos sociosanitarios.

Novedades en pacientes crónicos complejos

En este marco, los internistas presentaron algunas novedades en diferentes patologías relacionadas con los pacientes crónicos complejos. Una de las áreas abordadas fue Fibrosis Pulmonar Idiopática (FPI) y Enfermedad Pulmonar Intersticial Difusa (EPID). A este respecto se destacó que el manejo de los pacientes con fibrosis pulmonar debe ser multidisciplinar. Por ello, el papel del internista es clave para detectar casos y lograr un diagnóstico precoz.

Otro tema fue la relación entre diabetes y enfermedad cardiovascular. No obstante, los pacientes con DM2 tienen el doble de riesgo de enfermedad cardiovascular que la población general. En concreto, uno de cada tres pacientes con diabetes van a tener enfermedad cardiovascular. De hecho, el 80 por ciento de los pacientes diabéticos fallecen de enfermedad cardiovascular.

Por último, se puso de manifiesto que la cronicidad y la continuidad asistencial son el gran reto a asumir. De esta forma, tras la COVID-19, ha quedado en evidencia la necesidad ineludible de cambiar la estructura y la organización de la atención médica en los hospitales.