La mayoría de los genes asociados con enfermedades psiquiátricas se expresan antes del nacimiento en el cerebro humano en desarrollo, según un estudio publicado en Nature, encabezado por investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos.

La creación de cientos de miles de millones de células cerebrales, y el incalculable número de conexiones entre ellas, es una tarea tan compleja que el 86 por ciento de los 17.000 genes humanos estudiados participan en el proceso. El estudio evaluó no sólo qué genes están implicados en el desarrollo, sino dónde y cuándo se activan.

Según explica Nenad Sestan, profesor de neurobiología, investigador en el Instituto Kavli de Neurociencia y autor principal del estudio, se conocían muchos de los genes implicados en el desarrollo del cerebro, pero ahora se sabe dónde y cuándo se expresan en el cerebro humano, y añade que “la complejidad del sistema muestra por qué el cerebro humano puede ser tan susceptible a los trastornos psiquiátricos”.

El estudio ha identificado los genes expresados en el cerebro en 1.340 muestras de tejido de 57 sujetos de edades comprendidas entre los 40 días después de la concepción hasta los 82 años. El análisis proporciona un mapa sin precedentes de la actividad genética del cerebro en diferentes etapas de desarrollo.

El equipo analizó, entre muchos otros, los genes (y sus variantes) previamente vinculados con el autismo y la esquizofrenia, cuyos síntomas son evidentes en los primeros años de vida o durante la edad adulta, respectivamente. El nuevo análisis muestra evidencias moleculares de la expresión de estos genes sospechosos desde antes del nacimiento.

Los autores encontraron un patrón de expresión genético y variaciones prenatales en zonas del cerebro que involucran funciones cognitivas superiores, “está claro que estos genes asociados a enfermedades son regulados durante el desarrollo””, afirma Sestan.

El equipo también estudió las diferencias en el cerebro de hombres y mujeres. Esperaban encontrar claras diferencias en los genes del cromosoma Y; sin embargo, hombres y mujeres mostraron diferencias claras en muchos genes compartidos por ambos sexos. La mayor parte de estas diferencias se observaron antes del nacimiento.