La fatiga, la dificultad para respirar y otros síntomas que persisten después de la COVID-19 pueden mejorar con un programa de ejercicio virtual de seis semanas, según un estudio irlandés que se ha presentado en el Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ECCMID) de este año en Lisboa (Portugal).

El programa, el primero en Irlanda, consta de dos clases de ejercicios virtuales de 50 minutos a la semana, durante un mínimo de seis semanas. Los pacientes realizan circuitos compuestos por sentadillas, estocadas, estiramientos y otros ejercicios aeróbicos y de fuerza. La intensidad de las sesiones aumenta gradualmente con el tiempo, a medida que los pacientes aumentan su tolerancia al ejercicio.

Un total de 60 pacientes(42% hombres de 45 años), que experimentaban síntomas persistentes al menos seis semanas después de haber sido diagnosticados con COVID-19, han sido derivados al programa de recuperación. Los síntomas incluían dificultad para respirar al hacer ejercicio, reducción de la tolerancia al ejercicio y debilidad muscular.

Los científicos han llevado a cabo evaluaciones al comienzo y final del programa para medir la condición física y la disnea (según la evaluación de la prueba de caminata de 6 minutos), la fatiga (puntuación de fatiga de Chalder) y la calidad de vida relacionada con la salud (puntuaciones de Short-Form-36).

Resultados del estudio

Los resultados han concluido que los pacientes pudieron caminar un 34 por ciento más que al comienzo del estudio (512,9 m frente a 382,4 m). Además, se han observado mejoras en el 93,5 % de los pacientes (definidas como capaces de caminar al menos 30 m más), el resto no experimentó ningún cambio.

Los niveles de fatiga también mejoraron significativamente en más del 70 por ciento de los pacientes. El 23 por ciento de los pacientes no experimentaron cambios en sus niveles de fatiga y ninguno estaba más fatigado que antes. (Sin embargo, un paciente abandonó la clase debido al empeoramiento de la fatiga).

"Estos hallazgos preliminares sugieren que un programa de recuperación post-COVID-19 virtual administrado por un fisioterapeuta puede mejorar la capacidad de ejercicio, la disnea y la calidad de vida sin exacerbar la fatiga", ha comentado la investigadora principal del estudio, Kate O’Brien.