La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) ha enviado este viernes una carta al ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. En la misma plantean pasar la gestión de las incapacidades temporales de asintomáticos a la Medicina de empresa o mutuas. El objetivo es descargar de trámites administrativos a Atención Primaria. No obstante, insisten en que es necesario poner soluciones ante el colapso que está sufriendo el primer nivel asistencial con la excesiva carga burocrática de los positivos por COVID asintomáticos.

La Confederación propone esta solución, ante su disconformidad con la medida que están adoptando algunas comunidades autónomas. Estas están autorizando la emisión de un parte de baja y alta en un mismo acto para el citado periodo de 7 días de aislamiento. Todo ello pese a que el artículo 3.2. de la Orden ESS/1187/2015, de 15 de junio, sólo lo permite para aquellos procesos de duración muy corta. En concreto, está establecido para casos 5 días. En este sentido, la aplicación que se está sugiriendo desde el ministerio supone una vulneración de la normativa vigente. Por tanto, una incitación a la comisión de un delito por falsedad en documento público.

Mutuas y accidente laboral

CESM justifica en esta carta la propuesta de derivar esta labor a las mutuas o a las empresas de prevención de riesgos laborales. No obstante, consideran que dicha situación, al objeto de proteger la salud pública, es una asimilada al accidente de trabajo. Al menos exclusivamente para la prestación económica de incapacidad temporal del sistema de Seguridad Social.

Por último, CESM reitera la necesidad de que, en caso de que se descarte esta opción propuesta, se articule algún otro tipo de medida. Esta debe realizarse conforme a la norma. De esta forma, es necesario para resolver un problema motivado no tanto por una cuestión asistencial, sino por el importante problema de salud pública que supone la pandemia. “No podemos permitirnos alargar más en el tiempo esta situación que afecta a unos profesionales agotados que se ven incapaces de prestar la asistencia sanitaria que requieren sus pacientes”, concluyen.