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CIBERSAM ha encontrado un posible nuevo nexo entre el cannabis y los trastornos mentales. Las células del neuroepitelio olfativo de consumidores habituales de cannabis presentan una serie de alteraciones similares a las detectadas en patologías como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o el síndrome de DiGeorge.

Estas son algunas de las conclusiones del estudio ‘Olfactory Neuroepithelium Cells from Cannabis Users Display Alterations to the Cytoskeleton and to Markers of Adhesion, Proliferation and Apoptosis, publicado en Molecular Neurobiology.

Investigadores del CIBER de Salud Mental (CIBERSAM) han liderado este proyecto, junto con expertos de la Universidad de Cádiz, el Instituto de Investigación e Innovación Biomédica de Cádiz (INiBICA) y el Institut Hospital del Mar d’Investigacions Mèdiques (IMIM) de Barcelona.

Neuroepitelio olfativo

CIBERSAM encuentra un nuevo nexo entre el cannabis y los trastornos mentales

Primera fila (de izquierda a derecha): Esther Berrocoso (UCA-CIBERSAM-INiBICA), María del Carmen Durán (UCA-INiBICA), Víctor Pérez (IMIM-CIBERSAM), Patricia Robledo (IMIM), Carmen Castro (UCA-INiBICA). Segunda fila (de izquierda a derecha): Alejandra Delgado (UCA-INiBICA), María Hidalgo (UCA-CIBERSAM-INiBICA), Noelia Geribaldi (UCA-INiBICA), Ismael Sánchez (UCA-INiBICA).

Las células del neuroepitelio olfativo, situadas en la parte superior de las fosas nasales, permiten la regeneración de las neuronas sensoriales olfativas. En la investigación, los expertos han comparado cambios en este tejido registrados en seis personas consumidoras de cannabis y siete sujetos no consumidores.

Según las conclusiones, el análisis de estas células podría representar “un buen camino para el estudio in vitro de la fisiopatología de las enfermedades mentales y de nuevos tratamientos”.

Alteraciones celulares

En este trabajo, los investigadores han estudiado las alteraciones a nivel celular y en vías de señalización del neuroepitelio olfativo de consumidores de cannabis. En este tejido, la diferenciación de las células para dar lugar a nuevas neuronas, en este caso olfativas, se realiza durante toda la vida.

La coordinadora de este proyecto ha sido Esther Berrocoso, investigadora del CIBERSAM, la Universidad de Cádiz y el INiBICA. Como ha recordado, “en la actualidad las herramientas que se utilizan para el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades mentales se basan de forma exclusiva en la valoración clínica. Encontrar marcadores biológicos supone un desafío fundamental para la ciencia”.

“La falta de medios celulares o tisulares representativos de la enfermedad mental de estudio es uno de los problemas de las investigaciones. Nuestro trabajo utiliza una aproximación novedosa basada en células del neuroepitelio olfativo”, ha comentado.

Proceso regenerativo

“La diferenciación de las células del neuroepitelio olfativo para regenerar y reponer las neuronas sensoriales olfativas es un proceso que, en gran medida, está regulado por los mismos factores que guían la neurogénesis del sistema nervioso central”, ha explicado Esther Berrocoso.

Según ha dicho, las células del neuroepitelio olfativo podrían servir como herramienta útil para estudiar trastornos del sistema nervioso con un componente genético y epigenético.

Conclusiones del estudio: cannabis y trastornos mentales

Los resultados de esta investigación han demostrado que las células del neuroepitelio olfativo procedentes de consumidores de cannabis adultos presentan alteraciones morfológicas, de su citoesqueleto, así como en su capacidad de adhesión, su ciclo celular, crecimiento y proliferación.

“A través del análisis proteómico, demostramos que en los consumidores de cannabis se producen una serie de alteraciones en vías funcionales que ya habían sido implicadas en cáncer, patologías gastrointestinales y enfermedades del neurodesarrollo”, ha señalado Esther Berrocoso.

Diferencias en los consumidores de cannabis

Los autores del proyecto han identificado hasta 65 proteínas que se expresaron de forma diferente en las células del neuroepitelio olfativo de consumidores de cannabis y los sujetos no consumidores. En concreto, 19 proteínas implicadas en el desarrollo y la actividad del sistema nervioso reprodujeron en los sujetos consumidores de esta sustancia alteraciones que también se han descrito en trastornos mentales y patologías cerebrales.

“En concreto, hemos encontrado alteraciones similares en enfermedades mentales y neurológicas como la esquizofrenia. También en el trastorno bipolar o el síndrome de DiGeorge”, ha dicho la investigadora.