Durante la segunda edición de la Jornada ‘Anticipando la Medicina del Futuro’, celebrada en Madrid este 18 de diciembre, se han dado a conocer en profundidad las tendencias más disruptivas que el Observatorio de Tendencias en Medicina Personalizada de Precisión (MPP) de la Fundación Instituto Roche ha identificado en 2019 en MPP. Son tres las áreas emergentes: las ciencias ómicas, la bioimpresión y el análisis de datos en la medicina del futuro, temas que han protagonizado los tres informes Anticipando publicados a lo largo del año.

La apertura de la Jornada ha corrido a cargo de Federico Plaza, vicepresidente de la Fundación Instituto Roche, que ha insistido en la necesidad de un esfuerzo, por parte de todos los agentes implicados, para que la Medicina Personalizada de Precisión se pueda transferir a la práctica clínica. “Es necesario anticiparse al futuro, y no perder de vista los avances y las mejoras que se producen en el campo científico”, ha asegurado.

Palabras suscritas por la directora gerente de la Fundación Instituto Roche, Consuelo Martín de Dios, quien sostiene que, precisamente para este cometido, la Fundación Instituto Roche creó en su día el Observatorio de Tendencias en MPP. “Con esta iniciativa buscamos poner la mirada en los avances científicos en áreas de conocimiento incipiente que formarán parte de la medicina del futuro”. Esta Jornada supone poner un “broche de oro” para un año en el que celebramos 15 años trabajando por la medicina del futuro”, ha destacado.

Impulsar la Medicina del futuro

El Observatorio de Tendencias en Medicina Personalizada de Precisión, que ha cumplido dos años de actividad, fue constituido por la Fundación Instituto Roche en noviembre de 2017 con el objetivo de contribuir a impulsar y acelerar la llegada de la Medicina del futuro. “En cada Informe Anticipando que elaboramos desde el Observatorio buscamos contar con expertos que nos puedan transmitir el conocimiento disponible en cada uno de estos ámbitos emergentes”, explica Joaquín Arenas, director del Instituto de Investigación del Hospital Universitario 12 de Octubre.

Este experto modera la mesa sobre bioimpresión, una tendencia que protagonizó el primero de los informes publicados en 2019. La bioimpresión –actualmente en fase de desarrollo, pero con grandes posibilidades en campos como el trasplante de órganos– tiene como objetivo fabricar estructuras complejas en 3D con funciones biológicas que permitan restaurar la función de un tejido u órgano. La bioimpresión de piel es el caso más claro de aplicabilidad actual de esta tecnología a la práctica clínica y se considera el primer paso hacia una bioimpresión personalizada de órganos sólidos funcionales en un futuro.

La mesa ‘Los datos en la era de la Medicina Personalizada de Precisión’, moderada por Pablo Lapunzina, director científico del CIBERER, destaca cómo la adopción de futuras estrategias en salud estará ligada a la integración de datos de distintas fuentes. “El análisis de los datos en salud aportará nuevas oportunidades y aplicaciones en todos los campos de la Medicina, desde la investigación hasta la práctica clínica y salud pública; pero su uso plantea retos, tales como la gestión de la ingente información disponible o la formación de los profesionales para afrontar la enorme transformación digital que implica el big data sanitario”, señala el experto.

Finalmente, en la mesa titulada ‘Ciencias ómicas’, se estudian las conclusiones del último de los informes Anticipando publicado este año, que profundiza en áreas como la genómica, la proteómica, la transcriptómica, la metabolómica, la epigenómica y otras ciencias ‘ómicas’ emergentes. Ángel Carracedo, director de la Fundación Pública Gallega de Medicina, coordinador de esta mesa, manifiesta que, a pesar del papel central de la información genética”, en los últimos años se ha comprobado que esta solo codifica una parte de los procesos biológicos de los seres vivos. “Esto ha puesto de manifiesto la necesidad de disponer de información a otros niveles, más allá de la relativa a los genes. Las ciencias ómicas se centran en el estudio de las proteínas, el ARN o el microbioma, entre otros muchos aspectos que influyen en la salud y que no son parte del genoma. Su estudio será clave para desplegar todas las posibilidades que ofrece la Medicina Personalizada de Precisión”, mantiene.