E.P.- Científicos de la Universidad de Emory y del Centro Médico de Asuntos de Veteranos de Atlanta (ambos en EE.UU.) han empleado un biomarcador de lípidos llamado apolipoproteína C-III (ApoC-III) para ayudar a establecer la relación ente la terapia antirretroviral del VIH y el desarrollo de anomalías de los lípidos.

La terapia antirretroviral con inhibidores de la proteasa del VIH (Pls) e inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de los nucleósidos (NNRTIs) ha reducido considerablemente la mortalidad por sida. Sin embargo, las anomalías de los lípidos, que pueden derivar en aterosclerosis prematura, también se han extendido entre pacientes tratados con terapia antirretroviral, y los científicos han estado buscando los mecanismos específicos involucrados en esta relación.

ApoC-III es un nuevo biomarcador del metabolismo de lípidos recién identificado que se cree que es un factor de riesgo de enfermedades de la arteria coronaria porque produce altos niveles de triglicéridos. Los autores del trabajo examinaron a un grupo de 202 mujeres seropositivas y a 271 hombres también seropositivos.

En ambos grupos, se observó que los pacientes tratados, bien con Pls o bien con NNRTI tenían más propensión a altos niveles de ApoC-III que los pacientes que no recibían terapia, y un alto nivel de este biomarcador se correspondía con altos niveles de triglicéridos.

Este nuevo biomarcador ApoC-III permite, según los autores del trabajo, establecer una relación entre el metabolismo de lípidos y la terapia anterretroviral. Esto indica que los pacientes que se someten a terapia contra el VIH poseen un metabolismo insuficiente de lipoproteínas ricas en triglicéridos.

Dado que la mayor parte de estos pacientes también fuman y padecen diabetes, se encuentran en un mayor riesgo de sufrir aterosclerosis, ataque cardiaco e infarto, según las conclusiones del estudio.