La aplicación de la tecnología ha revolucionado el concepto de la Medicina tal y como hoy la entendemos, sin embargo, estamos en la antesala de la próxima revolución que ya ha empezado a producirse en este campo. Biomarcadores digitales, programas de inteligencia artificial que van a permitir el desarrollo de medicamentos personalizados, y los nuevos canales y servicios que ya está permitiendo la tecnología 5G centran los cambios disruptivos que se están produciendo en la denominada Medicina digital.

Esa es una de las grandes conclusiones del Foro Sanitas 2019, celebrado en Madrid, y en cuya inauguración Iñaki Ereño, consejero delegado de Sanitas, ha destacado que la tecnología es el gran “habilitador que nos permite crear una Medicina colaborativa y procurar mejores Medicinas, mejores diagnósticos y mejor investigación para que las personas tengan vidas más largas, más sanas y más felices”.

Uno de los temas de la primera mesa del Foro Sanidad 2019, titulada ‘Disrupción en Medicina Digital’, ha sido las posibilidades que va a permitir la tecnología 5G en el ámbito sanitario, principalmente en el campo de la cirugía con intervenciones en remoto. Las principales ventajas que va a aportar es la velocidad (en torno a 500 – 600 megabytes por segundo, frente a los 40 -70 que tenemos con el 4G); la capacidad usando mejor el espectro que permite utilizar más datos; la latencia o tiempo de respuesta que va a ser de menos de 5 milisegundos; y el multidispositivo, es decir, los dispositivos únicos que se podrán conectar a una sola antena. Este último aspecto va a ser clave en las aplicaciones a la Medicina, según ha relatado en su intervención la matemática Julia Velasco, directora de Ingeniería en Red de Vodafone.

Los servicios que se demandan ahora no son de mucha movilidad ni de muchos datos, sino que se centran en servicios combinados, y eso es lo que nos va a permitir el 5G, ofrecer el tipo de servicio adaptado a cada aplicación en función de las necesidades específicas que se precisen. Por ejemplo, indica Velasco, “si quieres hacer cirugía conectada, lo que necesitas son muchos datos para tener buena calidad de imagen y poca latencia, si por el contrario lo que se requiere es gestión y monitorización del stock de medicamentos de un hospital solo necesito muchos dispositivos, así podemos garantizar mucho mejor la calidad de ese servicio”.

En el caso de la cirugía robótica, el 5G lo que puede aportar es velocidad, permitiendo extraer los datos de computación final y acercarlos al máximo al usuario final, pudiendo transmitir en 2 milisegundos una comunicación instantánea, explica Velasco. Desde Vodafone han participado en una experiencia de mentorización en cirugía robótica con el Hospital Clínic de Barcelona que permite que un cirujano experto dé instrucciones a otro que no es experto en esa materia, en tiempo real, durante una operación. El futuro está en la cirugía en remoto que permite que un robot pueda operar a un paciente recibiendo las órdenes de un cirujano situado a 3.000 kilómetros de distancia. Una cirugía que en Asia ya se está haciendo realidad.

Biomarcadores digitales

Otra de las revoluciones en Medicina la están protagonizando los biomarcadores digitales. En este campo, Juan Carlos Gómez, psiquiatra y responsable mundial de Ciencia Médica de Shionogi & Co., ha hablado sobre la innovación en Neuropsiquiatría con dispositivos portátiles, con todo lo que están aportando en el mundo de la salud mental. Se ha centrado en explicar dos áreas que son especialmente relevantes para el desarrollo de nuevos medicamentos: los biomarcadores digitales y los tratamientos e intervenciones digitales.

En lo que respecta a los biomarcadores digitales, estos se basan en el uso de sensores, pasivos u activos, en dispositivos móviles que el paciente lleva encima de forma habitual. “Estos biomarcadores nos dan una promesa de mediciones objetivas de las que hemos carecido, que son muy sensibles, capaces de captar las fluctuaciones sintomáticas, con validez ecológica y que eliminan los sesgos, tanto del paciente como del clínico”, ilustra el psiquiatra.

Los biomarcadores digitales permiten el desarrollo de medicamentos de forma mucho más eficiente, así como monitorizar la evaluación de los pacientes, de forma continuada, en la práctica clínica habitual. “Esto supone un área enormemente prometedora en el ámbito del tratamiento de pacientes en Neuropsiquiatría como los afectados por algunos autismos, esquizofrenia…”, concluye Gómez.

Tratamientos digitales

Los tratamientos digitales de las condiciones psiquiátricas se enmarcar en las recomendaciones de todas las guías terapéuticas sobre la necesidad de, además del tratamiento farmacológico, proceder con un abordaje psicoterapéutico o psicosocial de los pacientes.

En ese campo, las aplicaciones digitales pueden ser muy beneficiosas. Ya hay experiencias en desarrollo en este campo. Una de ellas es un videojuego para el tratamiento para el trastorno del déficit de atención en niños, o una terapia digital para tratar a personas con abuso de opiáceos. “Eso sí -remarca Gómez- deben ser tratamientos digitales estudiados y respaldados con literatura científica, para que los clínicos los puedan prescribir con seguridad”.

En este contexto, el psiquiatra ha puesto como ejemplo un estudio publicado en Nature Digital Medicine en el que se evaluaron 71 aplicaciones de salud en enfermedades mentales. De ellas el 81 por ciento no tenían atribuciones científicas, solo dos de ellas tenías estudios controlados que soportabas sus resultados, y una única aplicación los tenía referenciados en una revista científica.

Por su parte, Antonio Foncubierta, miembro del equipo de investigación de IBM Research, ha explicado algunas aplicaciones innovadoras de inteligencia artificial (IA) en Medicina personalizada y de precisión. Una inteligencia artificial basada en datos, centrada en humanos, explicable y actuable. En función de los datos, tendremos una IA para sistemas de apoyo a la decisión, para patologías digitales, para el análisis del comportamiento o para biología de sistemas.