La cirugía toracoscópica videoasistida de la denervación cardíaca izquierda del sistema nervioso simpático (VATS-LCSD) es un procedimiento mínimamente invasivo que puede ayudar a muchos niños con arritmias cardiacas refractarias, según los resultados de una experiencia de un solo centro con esta técnica que presenta la doctora Sophie C. Hofferberth durante la sesión de Enfermedades Congénitas del Corazón de la 93 Reunión Anual de la Asociación Americana de Cirugía Torácica (AATS), que se celebra en Minneapolis (Estados Unidos).

A pesar de la terapia médica convencional, algunos de estos menores con arritmias ventriculares heredadas permanecen sintomáticos con arritmias recurrentes que amenazan la vida, síncopes o descargas frecuentes de los desfibriladores automáticos implantables (DAI).

“Los tratamientos existentes para las arritmias hereditarias son a menudo mal tolerados o dejan a los pacientes con síntomas y el riesgo de muerte súbita. Hemos demostrado que VATS-LCSD es segura y debe ser considerada como parte del enfoque de tratamiento en todos los pacientes con arritmias ventriculares”, comenta el investigador principal, el doctor Francis Fynn-Thompson, afiliado al Departamento de Cirugía Cardiaca en el Hospital de Niños de Boston (Estados Unidos).

Se realizó un estudio retrospectivo de 24 pacientes que habían sido sometidos a VATS-LCSD entre agosto de 2005 y diciembre de 2011. De ellos, 13 presentaron síndrome congénito de QT largo (SQTL), nueve tenían taquicardia ventricular polimórfica catecolaminérgica (CPVT) y dos taquicardia ventricular idiopática recalcitrante (VT). A ocho pacientes también se les implantó un dispositivo desfibrilador automático, al mismo tiempo que se sometieron a la denervación simpática.

Casi tres cuartas partes de los pacientes sintomáticos respondieron bien al tratamiento y el 55 por ciento de 22 pacientes tuvo arritmia libre después de la simpatectomía. Se obtuvieron buenos resultados en los pacientes que fueron tratados después de experimentar múltiples descargas del DAI a pesar del tratamiento médico óptimo y los que tenían síntomas persistentes a pesar del tratamiento médico.

Para los pacientes que no podían tolerar la terapia médica, tres de los cuatro mostraron una excelente mejora. “VATS-LCSD parece ser una estrategia prometedora para este subgrupo de pacientes que siguen con una dosis inferior de la medicación y siguen estando libre de síntomas”, afirma el investigador principal, que añade que los medicamentos antiarrítmicos pueden suspenderse por completo en algunos pacientes después del procedimiento analizado.

Las complicaciones postoperatorias fueron menores: once pacientes fueron tratados inicialmente en la UCI y los niños generalmente se quedan en el hospital entre uno y dos días.