Las insulinas se clasifican globalmente en dos grupos: prandiales y basales. Las primeras a su vez se dividen en rápidas y ultrarrápidas, mientras que las segundas lo hacen en intermedias y lentas o prolongadas.

Entre las de acción rápida se encuentra la insulina humana regular, cuyo inicio de la acción es de media a una hora, alcanza el pico de 2 a 4 horas y la duración de la acción es de 6 a 8 horas.

Cuanto mayores sean las dosis, más rápido es el inicio de la acción, pero mayor es el tiempo hasta el pico y mayor duración el efecto. Los análogos de insulina de acción rápida (aspart, lyspro y glulisina) tienen un inicio de acción de 5 a 15 minutos, el pico se alcanza de 1 a 2 horas y la duración del efecto es de 4 a 6 horas. Con todas las dosis el inicio de la acción y el tiempo hasta el pico es similar. No obstante, hay que tener en cuenta que se ve afectada la duración de la acción, mayor cuanto mayor es la dosis (25-30U pueden durar hasta 6 horas). Como regla general, estas insulinas tienen una acción de 4 horas.

Diferentes dosificaciones

La insulina humana NPH se engloba dentro de las insulinas de acción intermedia. Tiene un inicio del efecto de 1 a 2 horas, un pico de acción de 4 a 6 horas y una duración de la acción más de 12 horas. Las dosis menores presentan un efecto pico más temprano y una duración de acción más corta.

En el grupo de las insulinas de acción prolongada se encuentran los análogos de insulina de acción prolongada (insulina glargina e insulina detemir). Cuentan con un inicio de acción de 1,5 a 2 horas. Su efecto alcanza una meseta durante las horas siguientes, seguido de una acción relativamente plana que llega de 12 a 24 horas para la insulina detemir y de 24 horas para la glargina.

Patrones de acción

La necesidad de insulinoterapia depende del equilibro entre la secreción de insulina y la resistencia a la misma. En condiciones fisiológicas, la insulina se segrega siguiendo dos patrones diferentes. Uno ocurre de forma continua, es conocido como patrón basal, cuyo objetivo es mantener la homeostasis de la glucosa en estado de ayunas, y el otro es una secreción de insulina en respuesta a la ingesta, el patrón prandial.

Las insulinas basales intentan simular el patrón basal, inhibiendo la producción hepática de glucosa para mantener al paciente cerca de la normoglucemia en ayunas. La secreción de la insulina basal representa un 50% de la producción total de insulina en 24h. Las insulinas prandiales replican el pico de secreción de insulina que se produce tras la ingesta alimentaria. Para estas necesidades existe una amplia gama de insulinas con distintos perfiles de acción.

Picos máximos

La insulina rápida o regular es una insulina humana que no incluye sustancias que retarden su absorción. Su pico máximo se produce entre las 2-4 horas. Presentan un mayor riesgo de hipoglucemias que los análogos rápidos.

Los análogos ultrarrápidos incluyen la insulina lispro, aspart y glusina, con un perfil de acción y eficacia similar. Su pico máximo se produce entre los 30-90 minutos tras aplicación. Su principal ventaja es que se pueden administrar justo antes o incluso tras la ingesta, lo que permite mayor flexibilidad y ajuste de dosis según la cantidad de hidratos ingerida.

En las basales se encuentra la NPH, la insulina humana de acción intermedia. Su pico de acción máxima esta entre las 4-6 horas.

Absorción

La insulina detemir al igual que la glargina tiene una menor variabilidad en su absorción, en comparación con la NPH. No existe pico máximo de acción.

Por su parte, la glargina presenta un inicio de acción más lento que el de la NPH, con un perfil suave y sin picos, reproduciendo mejor la secreción basal de insulina.

La insulina glargina biosimilar tiene una eficacia y seguridad similar a la de la glargina, con mismo perfil de acción.

La insulina glargina U-300 posee un perfil farmacocinético más plano y prolongado, sin picos de acción. Se asocia a menor riesgo de hipoglucemias nocturnas.

En cuento a la degludec, hay que recordar que se trata de una insulina basal de acción más prolongada, que reduce la variabilidad plasmática individual con una sola dosis diaria. Sin pico de acción, permite mayor flexibilidad en su administración.

Las insulinas premezcladas aportan en combinación fija un componente basal y otro prandial, con una acción mixta que permite su uso en dos inyecciones diarias. Su pico de acción es, por tanto, doble.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Mayte Teresa Rivero Luis, Alberto Labrador González y Manuela Salgado Novoa, del Centro de Salud de Luintra, en Orense; Laura Calvo Quintela, José Carlos Trinidad San José y Ángel Moreno Fernández, A Coruña, y Maria Tato Fontaiña, Evangelina Filloy Miguez y Carolina Valcarce Rodríguez, de Nigran.